Reproduzco un artículo de hace tres años, publicado en el suplemento cultural deEl Independiente, ya desaparecido, tanto el suplemento como el periódico, el cual pensé haber puesto pero, o lo borré o nunca lo puse. En fin... Claro, se dice en estos casos, matizaría mis opiniones, pero no vale matizar sin argumentos...
De las formas de censura, la vulgarización es la más feroz y certera. Transforma lo distinto en trivial, lo nuevo en antiguo, lo liberador en una glosa idiota, lo auténtico en mala copia permiten poner un velo sobre aquello que no es bueno ver. Convertir Miedo a volar en una clásico del erotismo, en un libro sobre las fantasías sexuales de las mujeres, en un libro caliente, lo ha vuelto invisible, presa de la deslectura, obra cómoda para la desmemoria. Pero nada más falso. Miedo a volar es, no debería caber duda, una obra importante de la narrativa del siglo anterior. Ensayaré las razones de su importancia.
1. La novela nos cuenta las dudas y problemas en el descubrimiento de la sexualidad de las mujeres de esa generación, las nacidas en los cuarenta, las protagonistas de los sesenta. Y al llegar al tema de los orgasmos hace un descubrimiento aleccionador. De pronto, se percata de que no logra sentir aquello que la literatura describe como el momento mayor, la cima de placer, el orgasmo mayor de la mujeres. Descubre, para sorpresa de todos, que esos orgasmos no fueron sentidos nunca por mujer alguna, que en El amante de Lady Chaterly, a guisa de ejemplo, no se venía Emma, sino Lawrence disfrazado de Emma. Que el buen D.H. Lawrence no describía, imaginaba, no imaginaba, legislaba el orgasmo femenino sin haber nunca tenido ocasión alguna de experimentarlo, pues se venía como lo que era, un hombre. Y describía lo que imaginaba o pensaba que era o debía ser el orgasmo femenino. Así pues, Isadora y Erica deciden venirse a su real placer y entender y describirlo como se les da la gana. Y lo hacen no para tratar de calentar a nadie, tan sólo por el disfrute de hacerlo, por la necesidad de hacerlo. Lo hacen porque escriben. Y escriben de sus orgasmos como ellas experimentan o no experimentan sus orgasmos. Y escriben sobre lo que les gusta o no.
2. Cuando Virginia Woolf pidió una habitación propia la elección de actividades para las mujeres eran del todo antinaturales. Cuando Erica e Isadora deciden dedicarse a ser quienes son, el mundo cambia. Isadora busca volverse escritora y lo busca de la manera más natural posible: se pone a escribir. No es, pues, el deseo de lograr hacerlo, intenta y logra volverse escritora. Pero no cuenta toda la verdad, pues nada como eso existe en una novela, la novela es una mentira, pues es ficción y, en tanto ficción, debe decir otras cosas, no la verdad simple y llana. Y, en ese instante, nace la escritora, cuando se da cuenta de que tiene algo que contar (que es su vida, su vida hecha ficción, no su vida banalizada), que sabe contarlo (y descubre el humor, la ironía y la burla, para su bien y el nuestro) y le interesa hacerlo, pues en ello, de hecho, le va la vida.
3. Isadora, casada en segundas nupcias con su séptimo psicoanalista, lo deja en un congreso de su especialidad y sale a un viaje sin plan premeditado, según cree ella, junto con Adrián Buenamor, psicoanalista impotente y redomado cabrón. El gran cambio es que Erica Jong nunca cede a la tentación de hacerle daño a su personaje. Nada de abortos, ni muertes ni tragedias. Que una mujer decida coger con quien le place, deje a su marido y elija al más cabrón de todos no le causa daño alguno, al contrario, la libera. Así pues, no paga la infidelidad ni termina destrozada. Termina metida en la tina, dando vueltas a la posibilidad de divorciarse de su esposo, quien la espera como todo buen caballero psicoanalista.
4. Cuando se enamora de Adrian Buenamor lo hace enloquecida, dejándose ir, a sabiendas de que no le importa si lo que hace está bien o mal, lo hace porque quiere hacerlo, pero lo hace porque siente un deseo enorme por Buenamor. Y ejerce sus poderes de seducción y deja que él ejerza los suyos. Y se burla de él y termina enamorándose de él. Y cuando se da cuenta de que su verda permanecerá flácida por mucho tiempo pues no tiene la fuerza ni la entereza para satisfacerla se enamora de él más cuando le dice: "Cuando escribas de mí no sabrás si soy un santo o un cabrón, no podrás ponerme etiquetas, no sabrás si soy un héroe o un antihéroe. Su verga flácida logró penetrarme mucho más profundo de lo que nadie nunca había hecho, entró en mi".
5. La fantasía de la cogida sin cierre, descremallerada, deszipperada, ha cifrado la fantasía del libro. Las mujeres, nos dicen Isadora y Erica tenemos deseos también de cuerpos sin compromiso, pero sabemos que no son importantes, que son fantasías y nos gusta tenerlas. El sexo no es el problema, no es un problema, el problema radica y se encuentra en otras partes y hemos de poder disfrutar del sexo como mejor nos convenga. En estos días del sida parece que hemos perdido esa noción fundamental, la solución no es negar la sexualidad, sino aceptarla y tomar las precauciones adecuadas. La revolución sexual fue profundamente superficial, y en su superficialidad no logró resolver ninguno de los problemas que intentaba solucionar.
6. Cuando se une sexo e inteligencia los bienpensantes parecen no aceptarlo muy bien. Si se añade humor, el desastre puede estar cerca. No es posible que una mujer inteligente, culta, buena escritora sea tan caliente, pues sólo alguien muy caliente se interesa por contar sus aventuras, reales o no. El sexo se empeña, pese a los bienpensantes, en llenar cada rincón de la vida, en estar presente en sus ausencias y en definir y definirse a partir de todas sus aventuras, fantasías, prácticas, deseos, carencias... Si ejerce su sexualidad y es lo único que le interesa parece que es comprensible, si se dedica a ejercer su inteligencia y no a tener una vida sexual, es comprensible, pero que quiera ejercer ambas pone nerviosos a todos. Recordemos que la novela se publicó hace treinta años...
7. Mofarse y retratar exactos a los hombres no es el menor mérito de la novela. El director de orquesta que esperaba que su madre todavía le limpiara el culo y dejaba unas manchas esparcidas por la cama, el buen doctor buenamor cuya impotencia explicaba porque no le apetecía nunca coger, su esposo loco que se creía el nuevo redentor e intentaba caminar por las aguas de nuevo, su esposo tan controlado y distante, que no tenía el menor respeto por las fantasías, pues era sólo fantasías.
8. Erica Jong intentó retratar el pensamiento de la mujer de su momento. La obligación del escritor es decir la verdad, y trató de plasmar la verdad de las mujeres, su verdadero pensamiento, como lo había hecho Phillipe Roth y John Updike con los hombres. La importancia de la obra está dicha en este punto. Erica Jong creó un personaje memorable de la literatura vigesímica, mujer pensante y sintiente, amante y amadora, culta y escritora. Casi nadie se lo ha perdonado. Después de varios libros de poesía Jong casi no ha sido ya aceptada por las revistas especializadas. El ninguneo no es asunto local, permea varios países. En las listas de las mejores novelas del siglo 20 no aparece. Se encuentra ahora en Punto de lectura en español, después de años de estar agotada la novela. Porque "pienso, luego existo" no es frase femenina según muchos parámetros.
9. Traducida a 27 idiomas, ha vendido más de 12 millones de ejemplares. Erica Jongo lo explica magistralmente: "El libro se convirtió en un éxito por razones extraliterarias. Una desconocida salida de quién sabe dónde habla de sexo y, además, es rubia..." Su apuesta fue clara y sigue siéndolo "la vagina no es un obstáculo para la literatura".
10. "Los escritores son las únicas personas sobre la tierra cuyo trabajo principal es contar la verdad. Escribir es un llamado, no una profesión y todo lo que lo vuelva comercial debe anularse".
11. Que Miedo a volar vuelva a circular, siquiera porque se cumplen 30 años de su primera publicación es motivo de alegría y festejo. Si se le leyere a la altura de su calidad sería uno de los mejores elogios para la propia obra.
Sobre el arte de editar e incurrir dichoso en las erratas, entre otros menesteres de los libros, su gozo, su hechura y algunos ensayos sobre variopintos temas.
miércoles, agosto 09, 2006
Seducing the Demon: Writing for My Life
No matter that it's been three decades since Jong published Fear of Flying, the book that presumably emboldens her to proposition American presidents. It careened to the top of best-seller lists after its publication in 1973, revolutionized the way people thought about women's erotic desire, provoked translations into two-and-a-half-dozen languages, and turned its thirtysomething author into a celebrity. It also drove her to eternal self-imitation. Each of the seventeen books Erica Jong has written since has been an increasingly desperate postscript to her first novel.
Fear of Flying itself was a good book. And this even though -- or perhaps because -- its reputation departs radically from its reality. It is my suspicion that the majority of the 18 million people who bought it didn't read it, or read only the paragraphs on which its notoriety was based. [completo]
Pese a lo interesante, divertido e inteligente de su primer libro, nada más cierto. Erica Jong sólo ha escrito posdatas y ampliaciones, ya cada vez menos interesantes, divertidas e inteligentes. Today, her sole commitment is to her own fame. Lástima...
Fear of Flying itself was a good book. And this even though -- or perhaps because -- its reputation departs radically from its reality. It is my suspicion that the majority of the 18 million people who bought it didn't read it, or read only the paragraphs on which its notoriety was based. [completo]
Pese a lo interesante, divertido e inteligente de su primer libro, nada más cierto. Erica Jong sólo ha escrito posdatas y ampliaciones, ya cada vez menos interesantes, divertidas e inteligentes. Today, her sole commitment is to her own fame. Lástima...
martes, agosto 08, 2006
Decir NO
Uno de los privilegios del escritor es decir NO al poder injusto. Pero ese NO debe brotar de la conciencia, y no de la táctica, la ideología o las necesidades de partido. La función política del escritor depende de su condición de hombre fuera de las combinaciones políticas. El escritor no es el hombre del poder ni el hombre del partido: es el hombre de la conciencia.
Octavio Paz.
Octavio Paz.
Ezra Pound
En 1928 Ezra Pound ofreció a Liveright, editor de la Modern Library, How to Read, precursor de ABC of Reading. Liveright le respondió sin hipocresía alguna:
No creo que podamos vender ni siquiera 300 ejemplares del libro. ¿Para qué hacernos tontos? Podría escribirle una carta larga explicándole las razones por las cuales no publicaremos su obra, pero leería bien entre líneas y sin más vería que todas mis frases gentiles no significarían nada y que intentaba darle a entender lo que le dije al principio, el libro no se venderá.
En 1939 Liveright vendió 79 ejemplares de Personae.
Farrar y Rinehart, en el segundo semestre de ese mismo año, vendieron 11 ejemplares de A Draft for XXX Cantos, 6 ejemplares de The Fifth Decad of Cantos y ninguno de Eleven New Cantos XXXI-XLI.
Pound, en realidad, más que molestarse por la falta de ventas por parte de Farrar, se molestó por su negativa a publicar seis ensayos económicos y políticos por lo cual recibió, como muchos otros por parte de Pound, una retahíla de insultos. Farrar, en respuesta, señaló su falta total de sentido común. Le dijo:
Cuando por fin ha encontrado editores que admiran su obra... me parece una lástima que prescinda de su amistad.
Leo con interés y provecho: James Laughlin, New DIrections and the Remaking of Ezra Pound de Gregory Barnhisel. Excelente obra sobre la estrategia comercial de Laughlin de presentar a Ezra Pound sólo por medio de su valor estético. Harto interesante que esa autonomía estética de la obra fuera, en realidad, una estrategia comercial para lograr su lectura.
No creo que podamos vender ni siquiera 300 ejemplares del libro. ¿Para qué hacernos tontos? Podría escribirle una carta larga explicándole las razones por las cuales no publicaremos su obra, pero leería bien entre líneas y sin más vería que todas mis frases gentiles no significarían nada y que intentaba darle a entender lo que le dije al principio, el libro no se venderá.
En 1939 Liveright vendió 79 ejemplares de Personae.
Farrar y Rinehart, en el segundo semestre de ese mismo año, vendieron 11 ejemplares de A Draft for XXX Cantos, 6 ejemplares de The Fifth Decad of Cantos y ninguno de Eleven New Cantos XXXI-XLI.
Pound, en realidad, más que molestarse por la falta de ventas por parte de Farrar, se molestó por su negativa a publicar seis ensayos económicos y políticos por lo cual recibió, como muchos otros por parte de Pound, una retahíla de insultos. Farrar, en respuesta, señaló su falta total de sentido común. Le dijo:
Cuando por fin ha encontrado editores que admiran su obra... me parece una lástima que prescinda de su amistad.
Leo con interés y provecho: James Laughlin, New DIrections and the Remaking of Ezra Pound de Gregory Barnhisel. Excelente obra sobre la estrategia comercial de Laughlin de presentar a Ezra Pound sólo por medio de su valor estético. Harto interesante que esa autonomía estética de la obra fuera, en realidad, una estrategia comercial para lograr su lectura.
Ediciones
Hablaba hace poco de las bitácoras y el dinero. Lo interesante de lo que sucede con las bitácoras, y con internet toda, es que repite mucho de lo que sucedió con la edición y la escritura en el siglo veinte, pero a velocidad de rayo.
Al menos tres posiciones se enfrentaron en los inicios del veinte. La edición edificante, digamos, aquello hecha para cultuvar, adoctrinar o mejorar de alguna manera al lector. Izquierdas y derechas usaron y abusaron de ella. Junto a ella, la literatura como medio para educar y los realismos socialistas y la literatura aria, por mencionar dos ejemplos señalados.
Por otra parte, la edición comercial, cuyo propósito y fin era llegar a cuanto mayor número de lectores fuera posible y obtener, por ello, la mayor cantidad de dinero al hacerlo. Es la edición imperante hoy en día. La novela, su mayor expresión.
Por último, la edición estética, aquella que evalúa con criterios estéticos las obras y publica aquello acorde a esa estética o a esa idea de estética. Las marginales o pequeñas. La escritura experimental.
Panegíricos, novelas y poemas, digamos.
Ganará lo comercial, ni duda me cabe.
Al menos tres posiciones se enfrentaron en los inicios del veinte. La edición edificante, digamos, aquello hecha para cultuvar, adoctrinar o mejorar de alguna manera al lector. Izquierdas y derechas usaron y abusaron de ella. Junto a ella, la literatura como medio para educar y los realismos socialistas y la literatura aria, por mencionar dos ejemplos señalados.
Por otra parte, la edición comercial, cuyo propósito y fin era llegar a cuanto mayor número de lectores fuera posible y obtener, por ello, la mayor cantidad de dinero al hacerlo. Es la edición imperante hoy en día. La novela, su mayor expresión.
Por último, la edición estética, aquella que evalúa con criterios estéticos las obras y publica aquello acorde a esa estética o a esa idea de estética. Las marginales o pequeñas. La escritura experimental.
Panegíricos, novelas y poemas, digamos.
Ganará lo comercial, ni duda me cabe.
domingo, agosto 06, 2006
Opción libros
Descubro Opción libros y me parece harto interesante. Como señala una nota: Opción Libros es un programa que busca mejorar la competitividad de las editoriales pequeñas respecto de las grandes, acordando con importantes librerías, espacios notables –más visibles para el público- en los locales de venta. De este modo, motorizar la industria editorial independiente y abrirle a los lectores la posibilidad de encontrarse con mayor oferta bibliográfica. Cumple con varios propósitos atendibles. Primero, busca el fomento de las editoriales pequeñas. Fomento, no apoyo ni subvención. Segundo, da visibilidad a esa oferta sin comprometerse con los contenidos ni crear un filtro. Tercero, busca la diversidad. Cuánto más diversa la oferta editorial, mejor. Cuarto, apuesta por su sobrevivencia.
El problema mayor de los apoyos es que matan. Si se da dinero para la edición, sólo para la edición, se olvida el objetivo fundamental de una editorial, publicar para vender y se invierte el proceso a publicar para obtener apoyos. Seguimos asistiendo a las quiebras técnicas de editoriales con los cambios de gobiernos locales, estatales o nacionales. Vemos cómo sufren muchos los cambios en las oficinas de apoyo a la edición, sean nacionales o de otros lares.
Pero lo fundamental, incluye a los libreros. Cualquier programa de promoción de editoriales pequeñas, marginales, literarias, independientes u otras que no incluya a libreros es pura demagogia.
Muchos editores lo olvidamos con demasiada frecuencia.
El problema mayor de los apoyos es que matan. Si se da dinero para la edición, sólo para la edición, se olvida el objetivo fundamental de una editorial, publicar para vender y se invierte el proceso a publicar para obtener apoyos. Seguimos asistiendo a las quiebras técnicas de editoriales con los cambios de gobiernos locales, estatales o nacionales. Vemos cómo sufren muchos los cambios en las oficinas de apoyo a la edición, sean nacionales o de otros lares.
Pero lo fundamental, incluye a los libreros. Cualquier programa de promoción de editoriales pequeñas, marginales, literarias, independientes u otras que no incluya a libreros es pura demagogia.
Muchos editores lo olvidamos con demasiada frecuencia.
Paulinho Assunção
Bien dice Paulinho Assunção: ...incluso nosotros los brasileños, o mejor, mineros, ou melhor, mineiros de Minas Gerais, que los entendemos y ustedes nos compreendem, amém. En comento a mi dicho:Hablemos en castellano, para que nos entiendan en español, los muchos latinos...
Cuán lejos estamos, es cierto, por estar tan cerca.
Cuán lejos estamos, es cierto, por estar tan cerca.
sábado, agosto 05, 2006
Hablar en solapas
Amigos ínfimos, cuenta Jaume Vallcorba, era una de las frases felices cuando hablaba en errata. Otros, algunos, hablan en titulares. Pero, hasta ahora, no había caído en cuenta que Herralde habla en solapas... Vicios oficiosos, digámosles. Otros habrá que hablen en endecasílabos y no faltará quien hable en ofertas y propagandas. Hay quien habla en dichos y refranes y, otros, pocos, en filosofemas. Muchos en monosílabos y pocos sin utilizar, menos mencionar, la letra A. La diversidad que le llaman, pues. Hablemos en castellano, para que nos entiendan en español, los muchos latinos...
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viernes, agosto 04, 2006
El libro más antiguo del Archivo Nacional de Gran Bretaña, ahora en Internet
Es un documento catastral realizado hace casi 1.000 años, y fue ordenado por Guillermo el Conquistador para conocer el valor fiscal del reino. También vía BBC y El Financiero.
A través de Clarín, me entero de la noticia. El Domesday es el libro más antiguo de Inglaterra, ahora disponible en internet por medio de la página del Archivo Nacional de ese país. Lo extaño, desde luego, es el costo de ver el original, según la nota. Una visita rápida al sitio indica una comercialización creciente del servicio, tanto para obtener copias de distintos documentos (casi 1 libra por imagen) y una oficina de derechos para reproducción. Lo dicho, todos van contra el dominio público.
A través de Clarín, me entero de la noticia. El Domesday es el libro más antiguo de Inglaterra, ahora disponible en internet por medio de la página del Archivo Nacional de ese país. Lo extaño, desde luego, es el costo de ver el original, según la nota. Una visita rápida al sitio indica una comercialización creciente del servicio, tanto para obtener copias de distintos documentos (casi 1 libra por imagen) y una oficina de derechos para reproducción. Lo dicho, todos van contra el dominio público.
HarperCollins busca la vanguardia en su frente digital
HarperCollins permite, desde ahora, hojear sus libros en su propia página y, desde luego, con su propio programa. Claro, es una estrategia mercadotécnica, a no dudarlo, pero ante todo es una estrategia legal y previsora. Por una parte, ya han digitalizado 10 000 títulos, pero lo fundamental es, en palabras de Jane Friedman: taking a leadership role on the digital front to fulfill consumer and marketplace demands while, first and foremost, protecting our authors' copyrights.
Es genial, en verdad. Por una parte, HarperCollins no vende sus libros directamente, lo que sin duda alguna le genera buena respuesta y mucho respeto por parte de los vendedores y distribuidores tradicionales. Es decir, no está a disgusto con sus distribuidores ni con los medios y los modos en que los libros se venden, todo lo contrario. De esta suerte, los apoya y logra mucho mejores resultados. Por otra parte, al digitalizar la editorial sus libros no cede, en lo más mínimo, ningún derecho. Es dueña no sólo del contenido, en cuanto a su explotación comercial, también es dueña del diseño tipográfico y de su despliegue paginado, y ahora también de la imagen digitalizada, virtual, de ese despliegue tipográfico, por lo cual nadie, bajo ninguna circunstancia, puede dar acceso a ese despliegue tipográfico sin su autorización. Como cualquier cuadro en un museo. La obra puede bien ser de dominio público, pero no hay modo de tomarle una fotografía sin pagar derechos y, para reproducirla, hay que pagarle al museo derechos para reproducir esa fotografía.
De este modo, HarperCollins logra seguir controlando el contenido de sus libros a nivel financiero, que es el único control que le interesa, en general, a una editorial. Los autores felices, pues tienen garantizado ser partícipes de la riqueza de la editorial.
Además, al tener un programa propio, no necesita crear ningún acuerdo con Amazon o B&N o Google, les ofrece sus propias imágenes con su propio programa. Nadie, tampoco, la atacará, pues ha participado con ellos.
Incluso puede pedirle a todos ellos que hagan vínculos a sus páginas para que los demás hojeen los libros. Y, en el colmo mismo de la perfección, incluso puede prestar ejemplares virtuales en bibliotecas...
Es como lograr crear una tinta de offset para papel que, ante la luz de una fotocopiadora, desapareciera. Nadie podría fotocopiar nada y los editores serían más felices que antes. Los autores, ni se diga.
Como en el caso de las revistas académicas, cuyos precios se han visto elevados de manera dramática en los últimos años, igual que las ediciones tradicionales de libros académicos, sobre todo en lengua inglesa, asistimos a nuevas intermediaciones. Como el mercado para esos libros no son los lectores individuales, sino los centros de investigación, se cobran cantidades donde está calculado ya el costo por cada lectura.
Asistimos, creo, al nacimiento de una tendencia nueva e interesante. Primero, desligarse de los mediadores de contenidos digitales para controlar todos los modos posibles de propagación, consumo y venta de ese contenido por el propio comercializador. Segundo, invertir en la creación de programas propios que lo independicen de los demás mediadores de contenido. Tercero, un aumento preocupante en la cantidad de características cuya protección por medio de derechos de autor se vuelve posible. Como en la red, donde la tipografía, aunque gratuita, no es libre, este puede ser el primer paso para que el despliegue de contenido registrado pueda ser gratuito en tanto arma mercadotecnia, pero nunca más libre. Cuarto, van por el dominio público. El siguiente paso es restringir la idea misma del dominio público a la autoría, nada más. La conservación, despliegue, distribución y comercialización incluso de ese contenido de dominio público se volverá motivo, no me cabe duda, de registro y, por ende, de pago de regalías.
Si algún día tuviera problemas legales, que me presten a uno de esos abogados...
Es genial, en verdad. Por una parte, HarperCollins no vende sus libros directamente, lo que sin duda alguna le genera buena respuesta y mucho respeto por parte de los vendedores y distribuidores tradicionales. Es decir, no está a disgusto con sus distribuidores ni con los medios y los modos en que los libros se venden, todo lo contrario. De esta suerte, los apoya y logra mucho mejores resultados. Por otra parte, al digitalizar la editorial sus libros no cede, en lo más mínimo, ningún derecho. Es dueña no sólo del contenido, en cuanto a su explotación comercial, también es dueña del diseño tipográfico y de su despliegue paginado, y ahora también de la imagen digitalizada, virtual, de ese despliegue tipográfico, por lo cual nadie, bajo ninguna circunstancia, puede dar acceso a ese despliegue tipográfico sin su autorización. Como cualquier cuadro en un museo. La obra puede bien ser de dominio público, pero no hay modo de tomarle una fotografía sin pagar derechos y, para reproducirla, hay que pagarle al museo derechos para reproducir esa fotografía.
De este modo, HarperCollins logra seguir controlando el contenido de sus libros a nivel financiero, que es el único control que le interesa, en general, a una editorial. Los autores felices, pues tienen garantizado ser partícipes de la riqueza de la editorial.
Además, al tener un programa propio, no necesita crear ningún acuerdo con Amazon o B&N o Google, les ofrece sus propias imágenes con su propio programa. Nadie, tampoco, la atacará, pues ha participado con ellos.
Incluso puede pedirle a todos ellos que hagan vínculos a sus páginas para que los demás hojeen los libros. Y, en el colmo mismo de la perfección, incluso puede prestar ejemplares virtuales en bibliotecas...
Es como lograr crear una tinta de offset para papel que, ante la luz de una fotocopiadora, desapareciera. Nadie podría fotocopiar nada y los editores serían más felices que antes. Los autores, ni se diga.
Como en el caso de las revistas académicas, cuyos precios se han visto elevados de manera dramática en los últimos años, igual que las ediciones tradicionales de libros académicos, sobre todo en lengua inglesa, asistimos a nuevas intermediaciones. Como el mercado para esos libros no son los lectores individuales, sino los centros de investigación, se cobran cantidades donde está calculado ya el costo por cada lectura.
Asistimos, creo, al nacimiento de una tendencia nueva e interesante. Primero, desligarse de los mediadores de contenidos digitales para controlar todos los modos posibles de propagación, consumo y venta de ese contenido por el propio comercializador. Segundo, invertir en la creación de programas propios que lo independicen de los demás mediadores de contenido. Tercero, un aumento preocupante en la cantidad de características cuya protección por medio de derechos de autor se vuelve posible. Como en la red, donde la tipografía, aunque gratuita, no es libre, este puede ser el primer paso para que el despliegue de contenido registrado pueda ser gratuito en tanto arma mercadotecnia, pero nunca más libre. Cuarto, van por el dominio público. El siguiente paso es restringir la idea misma del dominio público a la autoría, nada más. La conservación, despliegue, distribución y comercialización incluso de ese contenido de dominio público se volverá motivo, no me cabe duda, de registro y, por ende, de pago de regalías.
Si algún día tuviera problemas legales, que me presten a uno de esos abogados...
jueves, agosto 03, 2006
¿Goteras nuevas?
Primero las goteras en la bibliotecota con explicaciones por demás extrañas: no podemos impermeabilizar porque está lloviendo. ¿Por qué no lo hicieron antes? Las prisas, imagino.
Ayer día, más bien noche, cayeron varios plafones de la librería Rosario Castellanos y varias cascadas se formaron por encima de los libros. Pero, dicen, no hay problema. Cuando más el 5% de los libros se dañó. Cierto periódico la llama biblioteca. Cada ciertos años el granizo hace su aparición enorme en la ciudad y tira algunos techos y plafones, e inunda muchas calles.
[Nota, otra, otra y otra más]
Ayer día, más bien noche, cayeron varios plafones de la librería Rosario Castellanos y varias cascadas se formaron por encima de los libros. Pero, dicen, no hay problema. Cuando más el 5% de los libros se dañó. Cierto periódico la llama biblioteca. Cada ciertos años el granizo hace su aparición enorme en la ciudad y tira algunos techos y plafones, e inunda muchas calles.
[Nota, otra, otra y otra más]
Poesía instantánea
El lunes, me pregunta si me interesaría un libro. Suyo, desde luego.
El martes me lo envía.
El miércoles llama para saber si ya le tengo respuesta.
Hoy, jueves, que proso estas líneas, se indigna al no tener respuesta. Amenaza con buscar otra editorial. Él necesita tenerlo impreso para fines de año. ¿Cambio de sexenio?, me pregunto.
Mañana, viernes, que los dioses se apiadan de mí mismo y le den la fuerza para ir por otro.
Cuando pido paciencia franciscana, muchos, creen que bromeo. Cuando hablo de lentitud, creen que no soy serio. Cuando les digo que no soy de fiar, apenas sonríen.
Cada día odio más las prisas. Propias, casi no tengo. Ajenas, todas son tan extrañas...
[Cumplo ya casi tres semanas de no ir a la oficina. Es tentador no ir nunca más. Desespera no poder hacerlo.]
Para publicar, deposite sin colgar otra moneda...
El martes me lo envía.
El miércoles llama para saber si ya le tengo respuesta.
Hoy, jueves, que proso estas líneas, se indigna al no tener respuesta. Amenaza con buscar otra editorial. Él necesita tenerlo impreso para fines de año. ¿Cambio de sexenio?, me pregunto.
Mañana, viernes, que los dioses se apiadan de mí mismo y le den la fuerza para ir por otro.
Cuando pido paciencia franciscana, muchos, creen que bromeo. Cuando hablo de lentitud, creen que no soy serio. Cuando les digo que no soy de fiar, apenas sonríen.
Cada día odio más las prisas. Propias, casi no tengo. Ajenas, todas son tan extrañas...
[Cumplo ya casi tres semanas de no ir a la oficina. Es tentador no ir nunca más. Desespera no poder hacerlo.]
Para publicar, deposite sin colgar otra moneda...
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