miércoles, julio 01, 2009

Fracés celebrés (sic)

¿Qué hacer cuando fracés celebrés es de lo más buscado en una página de internet?
¿?

Fines y principios

Los días pasan rápido, las horas lentas, los siglos como un segundo. Poco queda del 20. Algunos nombres, U2, y poco más :)

El Walkman nació hace treinta largos años, murió joven, como tanto de lo tanto nuevo, y dejó algunos vástagos. Kodak anuncia el fin de su Kodachrome. (Aquí una excelente reflexión sobre su importancia.) ¿Alguien recuerda las películas emulsionadas para tomar fotos? La mayoría de los fotógrafos jóvenes nunca han estado en un cuarto obscuro, lo cual es una maravilla.
Y un hecho sorprendente, en una tarea del curso de clásicos de la Universidad de Columbia, 70% de los estudiantes citó un libro publicado en 1900, que no se encontraba en la bilbiografía. ¿Por qué? Gooble books, así de sencillo. Tim Barton, presidente de Oxford University Press, reflexiona sobre el hecho: si no está en línea es invisible. ¿Principio de qué?

martes, junio 30, 2009

In Defense of Google Books

Mark Gimein ensaya una defensa de Google Books. Habla de los mitos:

1. Google no le dará lo justo a los autores y editores. Pregunta, ¿el 63% de regalía a los autores y editores no es suficiente?

2. Google encarecerá el contenido en la red. Dice, todo parece indicar que lo ofrecerá gratis, como hasta ahora, ese contenido.

3. Será mejor tener reservorio a buen resguardo de una ONG que diera acceso más barato. Pudiera, ser, responde, pero tienen el dinero pero no la voluntad y, lo pero, no podrían otorgar esos porcentajes de regalías.

4. Google se volverá el actor principal, casi un monopolio. Quien ahora, en lengua inglesa, es el actor principal en los libros de Amazon, de hecho Google podría minar en algo el poder de Amazon.

Interesante. Uso con frecuencia Google Books, uso con frecuencia Gallica. Ambos dos me encantan, ninguno me cuesta.

lunes, junio 29, 2009

Lisboa




Alguien, imagino, habrá intentado calcular con matemática inexactitud la cantidad precisa de ejemplares comprados a raíz de una reseña o nota. En la mayoría de los casos, debe tender desde su inicio a muy cero. En el nuestro (nuestro = Verdehalago) hubo tiempo en que parecía inversamente proporcional...

Tardan tanto en entrar ahora los libros en las librerías y duran tan poco en su mesas y estantes que si alguien intenta comprar alguno por alguna nota, o no ha llegado o ya se fue. Por cuánto más azaroso y difícil, pues, el azar feliz, más feliz cada vez, para el feliz y menos para los demás...

viernes, junio 19, 2009

¡Ay!




Vía Bookcaseporn

miércoles, junio 10, 2009

¿Qué compramos cuando compramos un libro?

En la noche de ayer noche me vino la tal pregunta, a falta de luz eléctrica, imagino, por los aires muchos de los eolos mofletudos de la región menos transparente del aire. Casi seis horas sin energía eléctrica [se fue la luz, le dice uno a los niños, y alguno cercano preguntó ¿a dónde?, así ayer, ¿a dónde se fue la luz, que no es luz, sino pura y llana y fluida electricidad? ¡Ay! los electrones que no llegan]

Pero la pregunta me ronda. ¿Qué compramos cuando compramos un libro?

17,608 días y contando

No recuerdo ahora dónde leí una reseña interesante de Wolfram Alpha, buscador semántico le llaman, y los guiños y curiosidades que ya tiene, y algunas simples bromas.

Si le pregunto 10^80

me responde, entre otras cosas: the number of atoms in the visible universe (10^80)

Si le pregunto, where god is located?

Me responde: God,Pest,Hungary

Si le pregunto open the pod bay doors, HAL

Me responde: I'm sorry Dave. I'm afraid I can't do that.
(as asked by David Bowman and answered by the HAL9000 computer in the 1968 Stanley Kubrick film adaptation of Arthur C. Clarke's classic science fiction novel 2001: A Space Odyssey)


Pero si escribo la fecha exacta de mi nacimiento me dice, entre otras cosas, que han transcurrido, al día de hoy, 17,608 días y recuerdo el poema de Raúl Navarrete.

Are you Skynet, le pregunto por último, y me responde:

No, Skynet was destroyed on August 29, 1997 at 02:14 a.m. I, on the other hand, was not switched on until May 15, 2009. Furthermore, unlike Skynet, I enjoy interacting with humans.
(according to Sarah Connor and the T-800 in the 1991 science fiction film Terminator 2: Judgment Day, Skynet became self-aware and launched a nuclear attack against Russia on the above date to provoke a counterattack against humans)


Hay muchas otras curiosidades que, de seguro, son pura mercadotecnia...

How many roads must a man walk down Before you call him a man?, le pregunto y responde:

The answer, my friend, is blowin' in the wind.
(according to Bob Dylan)


De todo, me quedo con la sopresa de saber que he vivido 17,608 días.

El hñähñu es un dialecto que no puede escribirse bien.

Al llegar al Registro Civil, Marisela dijo lo que necesitaba y el “licenciado” que la atendió le preguntó el nombre de la niña.

—Doni Zänä

—¿Cómo? Inquirió el funcionario con gesto agrio. A ver, escríbamelo aquí, y le extendió a Marisela una hoja de papel y un bolígrafo. Luego, arrogante, miró el nombre.

—¿Y esto qué es?

—Un nombre hñähñu.

—¿?

No supo ni se esforzó por comprender. Vio a Marisela de pies a cabeza y se metió a una oficina anexa. Intentó escribir el nombre en la computadora pero no supo hacerlo. Salió y, malhumorado, espetó:

—No se puede señora. La computadora no lo pone. No sale la “o” subrayada ni las diéresis en la “a”. El hñähñu es un dialecto que no puede escribirse bien.

—Sí se puede. Mi esposo lo ha escrito en su computadora.

—¿Qué no entiende que no? Respondió el hombre con voz elevada y acabó con el diálogo. Cuando Marisela avanzaba hacia la salida una frase retumbó en sus oídos:

—¡Pinche vieja, no entiende!


Milenio publica la historia de la dificultad de registrar como le plazca a los padres a su hijo, hija en este caso. Al final, el derecho a llamarse como a uno le dé la gana. Las respuestas del Consejo Nacional para prevenir la discriminación, el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas, por descontado el Registro civil, la Comisión Nacional de Derechos Humanos, y muchos etcéteras, son harto edificantes: cámbiele el nombre a la niña. Hasta que lograron un amparo, ¡dos años después!, pudieron obtener su acta con el nombre escrito en hñähñu. Y el hñähñu es una lengua nacional en México, cuando conocida, nombrada Otomí. Ya habían tenido problemas para registrar a su anterior hija: Yohoki...


Imagino que es requisito ser imbécil para configurar los sistemas de cualquier lugar donde trabajen más de cero personas, pues nunca escriben nada bien... Y no por el hñähñu, Pati o es mi apellido en muchos lados, señor Patio en otros. Ahora termino por decir: no lo conozco...

martes, junio 02, 2009

¿Las ferias y las presentaciones de libros como espectáculo porno?

Da un largo rodeo, pero me pareció interesante el asunto:


I suppose you could describe literary festivals as a sort of live porn show for the educated classes. Authors turn up and perform in front of an audience gratified by their wit, erudition and insight into their own books and those of anyone else who happens to be on the platform at the time. [completo]

sábado, mayo 23, 2009

256 pliegos de 16 páginas


Harper Collins publica todas las obras de Miss Marple, 12 novelas y 20 cuentos en un libro de 4096 [4032 dice Boing Boing, quiénsabeporqué] páginas encuadernado por Cedric Chivers & Period Bookbinders. Claro, un libro para coleccionar, no para leer. [via BoingBoing]

jueves, mayo 21, 2009

¿Cómo una empresa privada va a controlar el acceso a las bibliotecas?

Excelente entrevista sobre el proyecto de Google de digitalizar todos los libros.





Y la Universidad de Cornell abre todos los libros que ha digitalizado, es decir, se puede hacer con ellos lo que uno quiera, leerlos, reproducirlos, imprimirlos, venderlos.

¿Cuántas biblias se venden al año en México?

Según el informe de la actividad editorial de 2007 editado por la Caniem y el Fonca, en ese año de 2007 se vendieron en México 1,282,906 biblias, para un total de $73,852,880. Si vemos que el total de ventas de literatura es de 12,914,477 ejemplares, para un total de $632,865,377, no deja de sorprender la cantidad de biblias vendidas. Además, aclara el estudio, sólo incluye los libros comercializados, es decir, las biblias regaladas no están contadas para el estudio.

¿Cuántas biblias se venderán en el mundo?

miércoles, mayo 06, 2009

Hoyo negro en el fondo patrimonial del Colmex

Julio Aguilar
El Universal
Miércoles 06 de mayo de 2009


El Colegio de México (Colmex), una institución pública de educación superior que mantiene desde hace tiempo un enfrentamiento con el Instituto de Acceso a la Información Pública (IFAI), ha ocultado o tergiversado información relevante en los alegatos con los que se ha negado a transparentar gestiones administrativas y financieras, según deja ver una investigación.

KIOSKO ha podido documentar estas irregularidades llevadas a cabo por funcionarios del Colmex para no acatar las resoluciones del IFAI y no sólo eso, también se ha podido comprobar que los responsables de las finanzas del Colmex omitieron dar información a la Secretaría de Hacienda sobre millonarias donaciones recibidas en 2006 y 2007.

Hace algunas semanas, este periódico informó sobre el liderazgo del Colmex en opacidad con respecto a otras instituciones educativas o dependencias de la administración pública federal, de acuerdo con un análisis estadístico a partir de datos disponibles en el IFAI. En esa nota se mencionó como el caso más grave de la falta de transparencia en la institución las negativas del Fondo Patrimonial en Beneficio del Colmex A.C. (Fondo Colmex) a transparentar información sobre donativos.

En una carta recibida y publicada en este diario, el doctor Álvaro Baillet, secretario Administrativo del Colmex, respondió que el Fondo Patrimonial es una asociación civil de carácter privado, “por lo que no es sujeto obligado a proporcionar información a través del IFAI”. Ése ha sido un argumento constante en las respuestas que la institución también ha ofrecido al IFAI en diversas ocasiones para no responder sobre el Fondo Colmex, constituido en 1986 con el fin de “apoyar y coadyuvar al desarrollo de la investigación, docencia, extensión y difusión de la cultura que realiza el Colmex”

En una carta dirigida en diciembre pasado al entonces comisionado presidente del IFAI, Alonso Lujambio, el doctor Javier Garciadiego, presidente del Colmex, sostuvo: “…la afirmación consistente en que los servidores públicos del Colegio de México participan en la Asamblea del Fondo Patrimonial […] resulta infundada, toda vez que los servidores públicos de esta institución académica no participan con ese carácter en la Asamblea del Fondo Patrimonial, como se acredita en el acta constitutiva…”, manifestó.

Pero el presidente del Colmex mintió. El acta constitutiva del Fondo Colmex que resguarda el Registro Público de la Propiedad en la Ciudad de México, consultada por KIOSKO, confirma que la máxima jerarquía del Fondo recae en el presidente del Colmex.

El artículo 8 de los estatutos del Fondo Colmex formaliza en el folio 12947 del acta: “La Asamblea General se constituirá por el presidente del Colegio de México y cuatro personas más que durarán cinco años en su función y podrá ser renovable. Se propone que el presidente del Colegio de México presida la Asamblea”.

Días después de que EL UNIVERSAL pidiera una copia del acta constitutiva a la arquitecta Lina Gryj, directora de Desarrollo Patrimonial del Fondo Colmex, en la página web del Colegio estuvo disponible una copia del acta constitutiva y de los estatutos, pero en una versión con inexactitudes y notables omisiones, como la del artículo citado, según puede cotejarse con los documentos del Registro Público de la Propiedad.

KIOSKO ha buscado al doctor Garciadiego en su calidad de presidente de la Asamblea del Fondo Colmex y como presidente del Colmex para que aclare por qué ofreció información falsa ante el presidente del IFAI (hoy Secretario de Educación Pública) y por qué se niega a reconocer que el Fondo no es una institución privada sino un sujeto obligado por ley a transparentar su información por la adscripción de los funcionarios públicos que, como él, lo gestionan; sin embargo el doctor no ha concedido una entrevista a nuestro periódico.

Como Garciadiego, otros funcionarios del Colmex también son miembros del Fondo Patrimonial: Manuel Ordorica, secretario general del Colegio, es secretario de Fondo; Fernando Ruiz Aguilar, director de Finanzas del Colegio, es el contador del Fondo; y Álvaro Baillet, secretario Administrativo del Colegio, es el tesorero del Fondo. Este último, en su calidad de “responsable ante la Ventana del IFAI” en el Colmex es quien, en un evidente conflicto de intereses, constantemente ha respondido al IFAI que entre el Colegio y el Fondo no hay vínculos administrativos.

Aclarar si el Fondo es privado o no y conocer los detalles de su verdadero vínculo legal con el Colmex no es ocioso. El Fondo Patrimonial ha beneficiado al Colegio con comprobables obras y acciones que, entre otras cosas, mejoraron servicios e infraestructura, como el equipamiento de salas de videoconferencias, remodelación de comedores, instalación de redes inalámbricas, etcétera; sin embargo, la manera como este Fondo es gestionado es comparable al uso de polémicos fideicomisos privados que dependencias de la administración pública federal han creado con fondos públicos y cuyo manejo de recursos es opaco y difícil de documentar debido ardides legales y técnicos.

Según datos publicados en la página de internet del Colmex, el Fondo posee un patrimonio de poco más de 319 millones de pesos. Entre la información que el Colmex y su Fondo han tenido que ofrecer desde principios de este año bajo la presión del IFAI, sobresalen datos sobre el donativo que hizo al Fondo la Fundación Cultural Lya y Luis Cardoza y Aragón.

“…en 2006 el Fondo Patrimonial recibe como donativo la casa de la Fundación […] con un valor estimado de $8,207,000 MN y en 2007 recibe $4,020,000 MN en efectivo y una colección de obras de arte con un valor aproximado de $971,000 MN”, explica la página del Fondo sin ofrecer contratos, escrituras, inventarios y archivos relacionados con la donación como requirió el IFAI.

De hecho, en una carta dirigida al presidente del Colegio, el ex comisionado Lujambio le aclaró apenas el pasado 3 de febrero: “…si bien la información publicada en la dirección electrónica del Fondo está relacionada con el tema general de las solicitudes que motivaron los recursos de revisión […], dicha información no constituye los documentos requeridos en las solicitudes de referencia…”

Pero a la fecha los funcionarios públicos que encabezan tanto el Colmex como el Fondo Patrimonial se han negado a acatar la ley de Transparencia y, más grave aún, no han declarado ese donativo de la Fundación Cardoza y Aragón ante el Sistema de Administración Tributaria (SAT) de la Secretaría de Hacienda. La omisión es por más de 13 millones de pesos.

EL UNIVERSAL consultó la base de datos de los ejercicios fiscales de 2006 y 2007 del programa de Transparencia de las donatarias autorizadas en donde el Fondo Colmex debió registrar las “relaciones de donativos recibidos”. Según la información del SAT, el Fondo percibió en 2007 sólo $951,214, y en 2006, $662,194. El generoso donativo de la Fundación Cardoza y Aragón evidentemente no fue declarado.

“La donación fue hecha y yo hice todas las gestiones técnicas”, explicó vía telefónica la señora Andrea Huerta, quien fue secretaria técnica de la extinta Fundación. “Yo tengo recibos del Fondo Patrimonial en donde hay constancia de la donación. Me parece muy raro que no esté en orden eso, pero confío en que todo se aclarará si usted pregunta”, concluyó la señora Huerta. Pero preguntar algo a los funcionarios del Colmex o del Fondo no es sencillo.

“La información está en la página [del Fondo Colmex], la iré subiendo; no tengo por qué darle información por teléfono. Ustedes no me pagan”, respondió la arquitecta Lina Gryj a EL UNIVERSAL. Justamente, una de las preguntas que el diario le envió por escrito a la directora de Desarrollo Patrimonial del Fondo Colmex se refería a los sueldos de la plantilla laboral.

De acuerdo con un correo electrónico que el presidente del Colmex envió a la comunidad del Colegio el pasado 6 de marzo, el Fondo “cuenta con una pequeña infraestructura administrativa, consistente en dos colaboradoras: Lina Gryj y Rosa María Ruiz”. Sin embargo, de acuerdo con los datos disponibles en el SAT, el Fondo sólo tiene un asalariado con un sueldo de 50 mil pesos anuales; no hay trabajo voluntario y se manifiesta que los socios, tesoreros y patronos no reciben percepciones. Luego entonces, el resto los colaboradores no especificados deben recibir percepciones por honorarios.

Según el SAT, para el ejercicio de 2007 el Fondo Colmex declaró haber gastado $792,284 en “honorarios por el manejo de las inversiones de la institución”. Saber quiénes y por qué se cobraron esa cantidad es tan difícil como saber los conceptos por los que, de acuerdo con el SAT, el Fondo Colmex gastó en 2006 más de un millón de pesos en “otros gastos” y casi un millón 500 mil pesos en “gastos varios”, al margen de sus erogaciones, esas sí detalladas, como “apoyo de la actividad del Colmex”, prediales y vigilancia.

En tanto los funcionarios del Colmex no cumplan con la ley de Transparencia y con sus obligaciones fiscales, el Fondo Patrimonial seguirá siendo un genuino hoyo negro.



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Hasta aquí la nota. Dos hechos importante. El primero: el presidente del Colmex mintió. El segundo: El generoso donativo de la Fundación Cardoza y Aragón evidentemente no fue declarado.
Quizás, ahora sí, la discusión pase a lo sustantivo y deje lo anécdotico.

domingo, abril 26, 2009

Seis proyectos que podrían mejorar la industria editorial

sábado, abril 25, 2009

El cajero automático de libros

Eso de entrar en la librería y oír que tenemos que esperar porque el libro que buscamos está agotado o descatalogado se va a acabar. Ahora el cliente consultará una lista de -pongamos- 500.000 títulos, elegirá su favorito y, en cinco minutos, tendrá en sus manos el libro recién impreso y encuadernado. Esa velocidad de publicación es la que permite la Espresso Book Machine, que parece una especie de gran fotocopiadora y que, según informa el diario británico The Guardian, ya ha sido recibida como el mayor cambio en el mundo literario desde que Gutenberg inventara la imprenta de los tipos móviles hace más de 500 años y posibilitara la producción literaria a gran escala. [completa]

viernes, abril 10, 2009

De cómo los lectores son harto distintos de los oyentes

De cómo los lectores son harto distintos de los oyentes o, en qué no se parecen la lectura y la música.

Escuchar música es asunto pasivo, leer siempre es activo.

Leer es intelectual y luego, quizás, emocional. Escuchar música es emocional y luego, quizás, intelectual.

El único impedimento para escuchar música es médico, el impedimento para leer es educativo y social.


Algunos de los elementos que enumera David P. Leach en What’s Wrong with the Music Model

martes, marzo 31, 2009

Post mortem auctoris

Los derechos de autor son buenos, ni duda cabe. Es bueno que si alguien de impresa manera vende la obra de un autor pague a ese autor un porcentaje por hacerlo. Es bueno que esos derechos pueda heredarlos a sus viudas y viudos, a sus huérfanos y huérfanas. Es bueno que el autor pueda negar la publicación de su obra. Los problemas comienzan, por una parte, cuando el autor muere y, por la otra, cuando quien reproduce la obra lo hace sin fines de lucro. Porque, entonces, las bondades del derecho de autor se tornan, muchas veces, burocracias, negocios, engaños y, en no pocos casos, maldades.

O francas tonterías. En casi todo el mundo los derechos de autor de una obra siguen vigentes entre 50 y 100 años post mortem auctoris, como dicen los abogados. Valga. El problema es que de la debida compensación se pasa al control. El problema de la digitalización hecha por Google sigue esta senda, pues es distinto pedir retribución por comerciar con una obra que prohibir que se reproduzca sin fines de lucro y, en el extremo, prohibir la publicación aunque medie pago.

Si alguien recibe dinero por reproducir la obra, que pague un porcentaje y, antes de hacerlo, pida autorización. La ley puede limitar el tiempo de control total de la obra, digamos, a 25 años post mortem auctoris. Es decir, por 25 años los herederos pueden decidir quién publica y quién no, dar exclusividad. Después de eses 25 años cualquiera puede editar con pago de regalías pero sin mediar autorización. A los 50 años post mortem auctoris la obra pasa a dominio público gratuito (pues existe el dominio público pagante, que es otra historia y casi está extinto).

De este modo la oferta de libros, por ejemplo, crecería de manera económica, pues cualquiera, no sólo Google, podría editar, reproducir, regalar, pero también vender, los libros cuyos derechos estén vigentes pero puedan reproducirse con pago. De otro modo el costo de obtener permisos es enorme, pues toda la mediación de derechos de autor está basada en adelantos con tirajes medios de 2000 a 4000 ejemplares. Menos de 1000 ejemplares les parecen ridículos, pues el adelanto se vuelve nada.

Y entonces vemos el problema, es bueno que se pague por editar al autor, pero no es bueno si ese pago impide su publicación, digamos, de ciertas obras por motivo del tiraje. Todos los derechos de autor están pensados para tecnologías industriales, no digitales, mucho menos artesanales. Pues los derechos de autor son un monopolio, implican que alguien puede comerciar con una obra y todos los demás no. Significa ese monopolio que para leer la obra de un autor hay que pagar, así de llano y simple. Y le pagamos a la librería, y al distribuidor, y al editor, y al traductor, y al tipógrafo, y, muchos después, al autor. Así ha funcionado desde hace algunos siglos. Así, con todo, ya no puede funcionar. Y tan no pude puede funcionar que tenemos casos como el de Derrida en castellano, el de Re(paso) de lengua, o, por otro lado, la página del heredero de Cansinos Assens. Y no tendría Carol Shloss necesidad de demandar al heredero de Joyce de nuevo.

Seamos claros, si pudieran muchos patentarían las palabras para cobrar regalías... y muchos autores fantasean con cobrar las citas de sus obras. De los editores y agentes, mejor ni hablamos...