lunes, junio 03, 2013

Filosofía de la edición limitada

Richard Le Gallienne publicó en 1929 un brevísimo ensayo titulado Filosofía de la edición limitada. La edición, desde luego, fue limitadísima (250 ejemplares, si no recuerdo mal). Queja en principio, diagnóstico descriptivo, arenga mínima al final: no vulgaricemos los libros. Para el bueno de Le Gallienne las artes de la imprenta debían ser, precisamente, artesanales, preciosas, precisas. Nada más nefasto, pensaba, que la producción masiva de los libros. La sobreproducción es el mal actual. Los libros son valiosos si no son muchos, si la tirada de un libro es pequeña, limitada, y se asegura que las placas fueron destruidas o los tipos guardados en sus cajetines. Que no puede imprimirse de nuevo sin hacerlo distinto. 

Debo aclarar que soy el orgulloso propietario y distraído lector de uno de esos pocos ejemplares. Blancos generosos pese al pequeño formato,  papel con barbas, costura doble del único pliego, guardas finas, grabado en oro. Prensa tipográfica, desde luego. 

Lo leí hace tiempo y recordaba su defensa y su miedo. Volví a leerlo el día de ayer en versión electrónica, cuyo vínculo he puesto, con la intención de refrescarme la memoria. Recuerdo vívidamente las páginas del libro (al cual, por ahora, no tengo acceso; un desacuerdo malhadado con la dueña del departamento donde vivía hizo que mudara mis bártulos, incluídos bibliográficos, y permanecen en cajas). Podría dar medidas aproximadas, más o menos recrear el tamaño de su caja tipográfica. Pero la lectura, hasta donde me da la entendedera, es ¿fue? la misma en uno u otro lado.

Una digresión: son un lector promiscuo. Leo varios libros a la vez, los varios que leo los leo en distintos medio y cada día me cuesta más trabajo recordar el medio en el cual lo leí. No tengo idea si signifique algo interesante.

¿Dice algo distinto el libro de edición limitada que el texto codificado? Para leer algo que me interesa leer de la web utilizo un programa para mandarlo a mi tableta. Programa que le da el formato que más se acomoda a mis obsesiones tipográficas (tamaño, interlineado, caja, familia). Puedo, con todo, leerlo con el navegador sin demasiados problemas. ¿Dicen esos tres textos algo distinto? ¿Tienen distinto valor? 

Hay que decirlo como es: la edición limitada es una forma elegante, aristocrática, de referirse a los precios altos. La Gallienne lo tiene muy claro: debemos reducir más y más nuestros tirajes y dar nuestros libros cada día más caros. De otro modo, añado, los libros pierden su valor, se vulgarizan. 

El libro electrónico, el texto codificado, sería para La Gallienne, como lo es para muchos ahora, el horror de la vulgarización total, algo ilegible. Una asquerosidad, como dijo Mario Muchnick, para mi absoluta tristeza, hace poco. Es un texto, dicen otros. Sí, es un texto. Sí, no es limitado. Sí, es legible. Sí, es barato.


Hemos de reflexionar sobre la filosofía de la edición ilimidada y el adjetivo mismo nos señala el rumbo y la maravilla.

2 comentarios:

dijo...

Edición ilimiDada.

Una errata que nació como tal, y termina siendo poesía. Ya lo decía una dialogante de la prestigiosa editorial mexicana Verdehalago, de una errata puede nacer la poesía. (Y de paso, un guiño al maestro de la vanguardia Dadá).

Saludos

Graciela Vázquez

Alfredo Herrera Patiño dijo...

Así es, bonita errata.

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