miércoles, junio 14, 2006

La cólera de Aquiles

La coleta de Aquiles, quedó escrito alguna vez, de mala manera.

Canta, diosa, la cólera de Aquiles...

Cuéntame, ándale, de cuando se encabronó Aquileo...

¿Editar la Iliada? A veces ni yo mismo creo mis despropósitos...

martes, junio 13, 2006

¿Y de los anacolutos, cómo andamos?

—¿Y de los anacolutos, cómo andamos?

—Bien, de cierto. Y aquí mismo.

domingo, junio 11, 2006

Unigenitus Dei Filius

La sapiencia, buena vista y mejor disposición de Eugenio Ímaz nos privaron de una errata de proporciones metafísicas. Leyó en los pliegos impresos de cierto libro, según le cuenta Francisco Giner de los Ríos a Elena Aub, en conversación grabada y conservada en el archivo de la palabra del INAH.

Cierta página hablada de un toro unigénito, en errante traducción de la bula (bull) unigenitus.

Ay! Voltaire. Adiós fundamentalismo. Viva la lidia metafísica.

sábado, junio 10, 2006

Las manos encuadernadoras

El Zhuangzi nos cuenta del cocinero Ding y su notable habilidad para separar las carnes del buey. De como su cuchillo no había sido menester afilarl en muchos años, pues su filo seguía tan precisa y ordenadamente la senda de los músculos, que casi no precisaba esfuerzo. Los guerreros, a falta de batallas cotidianas, iniciaron sus prácticas con el arco y la flecha y, algunos otros, con las madera cotidiana. Capaces de crear pisos y muebles sin metal alguno. Lejos de tamañas pretensiones, desde luego, pero he debido faenoso dedicarme a encuadernar humildes 45 ejemplares de un libro para entregarlos en prenda para su compra posible, generosa. Y lo disfruto. Imprimirlos todos pacientes por medios digitales, es cierto, pero puestos en papel, sus frentes y sus vueltas, sus anversos y reversos, crear lentos los pliegos y pasar, después, a la costura y al pegado de sus lomos. Y extraño muchas veces las veces dedicadas a las humildes tareas de nuestras manos. Lo mejor, debo decir, es que sus forros utilizan papel hecho a mano, artesanal, de mi propio esfuerzo. Hacer papel es una delicia y mucho más sencillo de lo que imaginaba. Quisiera, pues, dedicarme a crear alguna colección tan artesanal que cada libro llevara nombre y apellido, por decir así.

miércoles, junio 07, 2006

Gracias por no leerme

Dubravka Ugresic llamó así a uno de sus libros de ensayos sobre el medio editorial. Publicado por La fábrica en español, poco conocido entre los ya muchos libros sobre el mundo del libro. Casi todos, hay que decirlos, del lado de los editores. Ugresic, del lado de los autores e irónica sobre la barbarie imperante.

Su ensayo sobre las propuestas es ácido. Probó todo. Algunos ejemplos [traduzco del inglés, no me ha llegado la edición en español, mil perdones]:

Siglo diecinueve, Francia, mujer joven casada con doctor de provincia sueña con el amor. Desgarrada entre su marido tan aburrido y un amante, y luego otro, llena de deudas que crecen día con día, se suicida. El libro está dirigido al sector femenino en su conjunto.

Siglo diecinueve, Rusia, mujer casada de la clase alta se enamora y deja a su marido e hijo para vivir como paria social con su amante, y cuando la deja para ir a la guerra, se lanza bajo las ruedas de un tren en marcha. El libro está dirigido al sector femenino en su conjunto.

Responden los editores:

Magnífico. Cambia del siglo diecinueve al veinte, añade uno o dos amantes más. Dale calor al marido también, digamos, que sea gay. Y nada de suicidios al final, nadie lo creería.

Magnífico. Dos hermanas, una en la Unión Soviética casada con un oficial de la KGB, se enamora de un disidente. La otra emigra y se enamora de un doctor francés de provincia, aburrido. En 1990 las hermanas se encuentran. Flashbacks, dos vidas distintas dos destinos femeninos. Las ilusiones y desilusiones del Oriente y Occidente después de la caída del comunismo. Cambia el título. Ponle: Dos hermanas. ¿Cuándo la entregas?

Claro, mandó propuesta de Cien años de soledad.

Olvídate de la trama, nadie podría seguir una historia como ésa. Pero nada impide utilizar ese gran título...

De los agentes, ay, mal necesario, nos dice de alguno:

Confundía Feltrinelli con fettuccine, Gallimard con Gauloises, Einaudi con Audi.

Como para concluir, si te interesa escribir, no publiques...

martes, junio 06, 2006

El manifiesto de Euston

A. Preámbulo

Somos demócratas y progresistas, y proponemos un nuevo alineamiento político. Muchos pertenecemos a la izquierda, pero los principios que propugnamos no provienen exclusivamente de este ámbito. De hecho, abarcamos desde la izquierda socialista hasta los liberales igualitarios y otros comprometidos de manera clara con la democracia. En realidad, la reconfiguración del pensamiento progresista a la que aspiramos implica el trazado de una frontera entre las fuerzas de izquierdas que permanecen fieles a sus valores auténticos y otras corrientes que últimamente han manifestado una excesiva flexibilidad respecto de esos valores. Supone hacer frente común con los demócratas de verdad, sean o no socialistas.

Nuestra iniciativa hunde sus raíces en Internet, especialmente en la “blogosfera”, a través del cual ha hallado su base de simpatizantes. Somos conscientes, sin embargo, de que esta base política está infrarrepresentada en otros ámbitos, como los medios de comunicación y otros foros de la vida política contemporánea.

A continuación exponemos nuestra declaración de intenciones, resumida en principios básicos que suscribimos. Con ella inauguramos un nuevo sitio en la Web que brindará apoyo a la corriente de opinión que aspiramos a representar y que acogerá diversos blogs fundacionales y otros sitios en la Web que se asocian a este llamamiento por una nueva configuración progresista.

[más] [vía libro de notas]

Las cosas y los cosos

La norma es clara en cuanto a los colectivos mixtos y su designación por el género masculino. Todos los hombre son mortales no excluye, gramaticalmente, a mujer alguna. En la noche todos los gatos son pardos no excluye a gata alguna.

¿Si hubiera cosas y cosos, hablaríamos de la naturaleza de los cosos, para hablar de las cosas?

Se cita mucho a Confucio sobre la reforma del lenguaje para modificar el reino. Pero siempre, o casi, de manera errónea. Lo que deseaba Confucio era modificar el lenguaje para que reflejara fielmente el respeto debido a las jerarquías existentes.

Los lenguajes cambian, y cambian las sociedades. Muchas y diversas palabras fueron prohibidas en aquellos lares dominados por los árabes, y decimos, ahora, peluquero. ¿Alguien recuerda cómo se les mentaba antes?

No olvidemos que las mujeres griegas no podían ir solas al mercado. No olvidemos que la esclavitud fue legal en México, por medio de un argumento práctico simple: al dudar de la existencia de alma entre los indios, mejor traer esclavos del África, de los cuales sabemos, de cierto...

Las palabras no son la realidad, pero cómo se confunden a veces con ella.

Producción metafísica

Cuando hace veinte años renunciaron al Fondo de Cultura Económica casi todos quienes laboraban en la gerencia de producción, por diferencias de fondo sobre la cantidad de títulos publicados al año y los altor tirajes de cada uno, se aprovechó para dividir las obligaciones de esa gerencia en dos distintas. Por una parte, la gerencia editorial, digamos, a la cual le dejaron el nombre de gerencia de producción, y publicaron anuncio en el periódico pidiendo un gerente de producción física. Desde entonces me he divertido contando esta anécdota y mi mala leche de llamar a esa gerencia de producción, de producción metafísica. Después la llamaron editorial, pero bien habla de las florituras y disparates de los manuales de organización, física y metafísica.

Cada día vemos lo mismo, aumenta el número de novedades, aumenta el tiraje y muchos libros se quedan en bodega. Blaga, grande poeta rumano, decía:

las palabras son las lágrimas de quienes desearon llorar
y no pudieron

cito no sólo de memoria, sino de una traducción al inglés...

Así los libros en bodega...

sábado, junio 03, 2006

El bolsillo manda

El bolsillo manda, nos cuenta la nota publicada por El país. Dos hechos de mención. El primero, la enorme importancia del precio en los libros (¿productos editoriales?). El segundo, la importancia mayúscula de esta parte enorme de habla española: Latinoamérica.

Crece cierto malestar por estos lares por la falta de reciprocidad en España hacia los editores latinoamericanos. Quieren comerse todo el mercado de lengua española, sin tener claro que no pueden hacerlo sin latinoamérica. Publican el 90% de las novedades y a cambio no comparten el 10% de su mercado interno. No compran nada para sus bibliotecas de libros latinoamericanos, no tienen proyectos de coinversión interesantes y son responsables, a ciencia cierta, del cierre de muchas de las librerías latinoamericanas. Es mucho más rentable vender libros españoles, desde luego, pero no sólo por la variedad, también por el alto precio. Sin darse cuenta, con el bolsillo, terminarán por eliminar su propio modo de comercializar.

Recuerdo pláticas con algunos vendedores de distribuidoras de libros españoles cuando, como ahora, se acerca el verano: híjole, decían, ya vienen los españoles y necesito tener mesas en las librerías. En parte también responsables del acomodo tan extraño de nuestras librerías, por editoriales. Hasta la nueva del FCE cayó en la tentación y, curioso, coedita con Turner, Siruela, Pre-Textos a quienes, desde luego, les da mesa.

Por fin en México se paran mientes en la importancia de la cadena del libro y el papel fundamental desempeñado por las librerías. Parece de ficción, pero los editores españoles debieran ser los más interesado en crear una red profesional y culta de librerías en toda latinoamérica, su futuro depende de ello.

De continuar la tendencia de presionar con los precios, se estarán compitiendo con ellos mismos. Es triste, en verdad triste, ver a la nueva librería del FCE con una pared completa, que bien serán sus treinta metros, dedicada a los libros de bolsillo. Como es triste ver mesas en librerías importante dedidacal al mismo tipo de libros. Y cada libro de bolsillo que venden significa que dejan de vender uno de sus libros tradicionales. Y, como vemos en la nota, los tirajes son ridículos, son los tirajes que debieran existir en sus ediciones noramles. Desde luego, al competir con los grandes, perderán estrepitosamente. Su apuesta debiera ser otra, pero al parecer poco les importa.

Cuando a Televisa le indicaron que debía vender sus inversiones en arte para cotizar en la bolsa de valores norteamericana con posibilidades de ganar, no dudó un instante en deshacerse del museo de arte contemporáneo. Si le pidieran a los grandes grupos mediáticos vender las pmuy poco resntables inversiones en medios impresos o en medios librescos, no lo dudarían un solo día y vendrían la catástrofe para muchos.

Platicaba con un amigo hace poco sobre la veneranda Gandhi. Su perfil de lector ha cambiado dramáticamente, drásticamente, pero no parecen haberse percatado, pues las ventas, nos imaginamos, siguen gordas y cachetonas. Pero, digamos, el público reflexivio, lectores de contenidos, dejó de comprar en Gandhi. Se pasó a Péndulo, por ejemplo, y se pasó a Amazon. ¿Qué sentido tiene esperar la traducción española de cierto libro si puedo comprarlo directo y mucho más barato en Amazon? ¿Qué sentido tiene esperar a que nadie traduzca ciertos libros si puedo comprar traducciones al inglés? Las novedades en Gandhi pueden tardar mes y medio en registrarse, pues las compras las han centralizado. Ojalá y el precio único les beneficie y todo marche bien con las franquicias.

Un ejemplo casi al azar. El libro de Virgilio Piñera Presiones y diamentes fue editado en México hace no demasiado por Lectorum. Casi imposible encontrarlo en librerías. De casualidad lo compré en Sanborns. Si todo sigue su marcha actual, encontraremos libros por casualidad, nada más. Quizás sólo: primeras ediciones de novelas románticas o de chick lit, obras de enredo para treintañeras profesionales.

Quizás.

¿Panqueques?

–¿Qué son los panqueques?

—Hot cakes.

jueves, junio 01, 2006

Presentaciones y bautizos

Tiene sentido presentar una película, ¿de otro modo cómo verla? Tiene sentido presentar a las personas unas con otras, tiene sentido, para algunos, presentar a los hijos o a las hijas. ¿pero los libros? ¿Cuándo comenzó esa extraña costumbre de presentar los libros? Lo ignoro. Varios autores me reclaman, entre airados y energúmenos, que desde hace mucho en la editorial nos hemos negado a presentar ningún libro y a participar en presentación alguna, ni rueda de prensa, ni desayuno, ni fiesta, ni nada que se le parezca. La razón es simple, es del todo inútil y, si democráticos, nos quitaría demasiado tiempo y, si selectivos, sería una tontería.

Las presentaciones no sirven para nada, el asunto es que editores y autores no quieren enfrentar los datos. Si México edita 10 000 novedades por año, y España unas 60 000, cito de memoria (invento, pues), estadísticamente es imposible, habría que presentar, al menos, 300 libros por día hábil. Lo mismo la prensa. Hace años hice el seguimiento de la relación, si alguna, entre notas de prensa y ventas o, siquiera, entre notas de prensa y exposición en librerías. No había ninguna en nuestro caso. El libro más reseñado en las historia de la editorial es uno de los peor exhibidos y de los peor vendidos. El de reseñas más elogiosas, poco vendido y, por el contrario, los más vendidos, en el espacio y en el tiempo, es decir, de golpe cuando salen y a través de los años, no reciben casi ningún comentario.

El primer gran libro de cierto autor pedía, según él, presentación. Le dije: organiza una fiesta y a la entrada vende los libros en parejas, es decir, dos por tantos pesos. Vendió casi 200 ejemplares, de 600 editados.
Las presentaciones, ay, inflan los egos de autores y editores, lo mismo que las notas de prensa. Todos nos quejamos de la crítica, excepto cuando nos elogian, Todos nos quejamos de las librerías, excepto cuando nos exhiben nuestros libros.

Perdí hace tiempo un libro de poesía realmente bueno, segundo enviado por su autora a la editorial, pues el primero no se lo publicamos y quería sacar la espina. Me entusiasmó. Convenimos en editarlo, pero lo retiró al enterarse de que no hacíamos presentaciones. Sentenció: un libro sin presentación es como si no se hubiese publicado.

¿Cuánto gastas en las presentaciones? Esa es la pregunta que un día me hice y la respondí con pesos y centavos, tanto en personal, como en invitaciones y mensajería, en vinos y mantelerías, en cortesías, y el costo rebasa con mucho los supuestos beneficios.

Las putas y los editores

No es broma ni acertijo del tipo ¿en qué se parece una puta y un editor? Todo contrario, antes imaginé que nuestro oficio se parece al de los meseros y no faltó quien se molestara, no tanto con los meseros, sino conmigo. Visto lo cual, prefiero entonces esta comparación más venerable. Enseñamos y damos placer, sin discriminar a nadie, y recibimos, en algún momento, dinero por hacerlo. ¿No podría ser más obvio? Annie Sprinkle es muchas cosas, pero ante todo, mujer inteligente y provocadora. Es una suerte de Camile Paglia del performance, o Camile Paglia es una suerte de Annie Sprinkle de la academia. Leo con interés a ambas, aunque muchos las detestan, como a las putas.

Las cuarenta razones por las cuales las putas son mis heroínas [y los editores no tanto], por Annie Sprinkle [y su servidor].


1. Las putas tienes la destreza de compartir las partes de su cuerpo más privadas y sensibles con totales extraños.
Los editores son diestros en sacar a la luz los deseos, pensamientos, conocimientos y temores más profundos, más deseados y más temidos de todos nosotros.

2. Las putas pueden llegar a lugares donde otros no pueden.
Los editores buscan quien lea.

3. Las putas desafían los prejuicios sexuales.
Los editores desafían los prejuicios.

4. Las putas son juguetonas.
Los editores se arriesgan.

5. Las putas son resistentes.
Los editores resisten casi todo.

6. Las putas hacen su trabajo dando placer.
Los editores hacen su trabajo dando deseos, pensamientos, conocimientos y temores

7. Las putas son creativas.
Los editores son creativos.

8. Las putas son aventureras y les gusta vivir peligrosamente.
Los editores son aventureros, pero no les gusta mucho el peligro.

9. Las putas enseñan a ser mejor amante.
Los editores publican guías sobre lo que sea.

10. Las putas son multiculturales y multigénero.
Los editores son multiculturales, casi ninguno multigénero.

12. Las putas se divierten.
Los editores se divierten, algunos con sus autores, otros a costa de ellos.

13. Ls putas usan ropa cachonda.
Los editores se visten aburridamente.

14. Las putas tienen paciencia y tolerancia hacia personas que otros no pueden soportar.
Los editores tienen paciencia y tolerancia hacia personas que otros no pueden soportar: ________.

15. Las putas hacen menos solitarios a los solitarios.
Los editores acompañan a los solitarios.

16. Las putas son independientes.
Los editores son independientes.

17. Las putas enseñan a tener sexo seguro.
Los editores apoyan el sexo seguro.

18. Las putas son una tradición.
Los editores son una tradición, al menos desde hace cinco siglos.

19. Las putas son maravillosas.
Los editores maravillan.

20. Las putas tienen sentido del humor.
Los editores tienen sentido del humor, cuando les falta el sentido de la realidad.

21. Las putas liberan la tensión y el estrés de millones de personas.
Los editores adquieren esa tensión y estrés, pues alguien debe equilibrar al mundo.

22. Las putas curan.
Los editores curan y enferman al mismo tiempo.

23. Las putas sobreviven frente a los peores prejuicios.
Los editores sobreviven frente a todo, hasta los prejuicios.

24. Las putas ganan dinero.
Los editores no, o al menos eso dicen.

25. Las putas siempre tienen trabajo.
Los editores siempre tienen trabajo, aunque casi nunca lo hacen.

26. Las putas son sexis y eróticas.
Mejor no digo nada.

27. Las putas poseen talentos especiales que los demás no tienen. No todos tienen lo necesario para ser puta.
No todos tienen lo necesario para editar.

28. Las putas son interesantes, con muchas historias de vida intrigantes.
Los editores cuentan lo que sea con tal de publicar algún libro.

29. Las putas pasan mucho tiempo acostadas.
Los editores no de manera especial.

30. Las putas ayudan a explorar los propios deseos sexuales.
Los editores ayudan a explorar los propios deseos y los propios temores y lo ajenos...

31. Las putas exploran sus propios deseos sexuales.
Los editores no de manera necesaria.

32. Las putas no temen el sexo.
Los editores no siempre.

33. Las putas mandan.
Los editores son mandados por el gusto y el placer.

34. Las putas brillan.
Los editores refulgen.

35. Las putas son entretenidas.
Los editores entretienen.

36. Las putas tienen los huevos para usar pelucas enormes.
Los editores ni calvos usan pelucas grandes.

37. Las putas no sienten vergüenza por desnudarse.
Los editores quién sabe.

38. Las putas ayudan a los minusválidos.
Los editores no siempre.

39. Las putas tienen sus propios horarios.
Los editores a veces.

40. Las putas se revelan contra las leyes absurdas, patriarcales y antisexuales contra su profesión y pelean por le derecho legal a recibir un pago por su trabajo valioso.
Los editores lo hacían.

Claro, hablo de los editores de cepa, no los dominados por el mercado.

Porque bien visto, es más interesante ser como una puta que como un banquero, aunque ambos traten con el dinero.

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