martes, febrero 28, 2006

Fe y religión de erratas

Donde dice dice, escriba debe decir, para que diga debe decir donde dice dice y nadie confunda el dice con el debe decir que debe decir donde dice dice. Pues donde debe decir debe decir dice dice, y nadie entiende, que lo que debe decir dice debe decir debe decir, no se vaya a voler la fe de erratas toda una religión...

lunes, febrero 27, 2006

Milagros lectores

Sin regularidad ni frecuencia los milagros existen y son propicios. Pocas veces suceden, cuentimenos, nos suceden redondos y perfectos, pero ayer me ha sucedido uno, menor, cotidiano, aunque en esa cotidianidad se cifra mucho del milagro de la lectura. Leo la grata recomendación del libro La soledad acogedora y, al ir camino a comprar el mandado, como decía mi infancia, decido detenerme en una librería. Descreo, casi siempre carecen de lo que busco. Además la editorial no está muy bien distribuida en México, aunque bien que mandaron ejemplares de una obra de la cual compartimos derechos, ellos para España y yo para México, y en la sección de filosofía, muy prendido el libro, listo para mi lectura. Ejemplar único. Así sucede, poco a poco consiguen sus lectores. De esos instantes, de esos milagros, está llena la conversación de los libros, la cultura, pues.

El cocinero Ding

El cocinero Ding descuartizaba un buey para el príncipe Wenhui. Se oía hua cuando empuñaba con las manos el animal, sostenía su mole con el hombro y, afianzándose con una pierna, lo inmovilizaba en un instante con la rodilla. Se oía huo cuando su cuchillo golpeaba cadencioso, como si hubiera estado ejecutando la antigua danza del Bosquecillo o el viejo ritmo de la Cabeza de Lince.
-Es admirable, exclamó el príncipe, Nunca había imaginado una técnica así.
El cocinero dejó su cuchillo y contestó:
-Lo que interesa a vuestro servidor es el funcionamiento de las cosas, no la simple técnica. Cuando empecé a practicar mi oficio, veía todo el buey ante mí. Tres años después, ya sólo veía partes del animal. Hoy lo encuentro con el espíritu, sin verlo ya con los ojos. Mis sentidos ya no intervienen, mi espíritu actúa como le parece y sigue por sí solo los lineamientos del buey. Cuando la hoja corta y separa, sigue las fallas y hendeduras que se le ofrecen. No toca ni las venas ni los tendones, ni la envoltura de los huesos ni, por supuesto, los huesos mismos.

Zhuangzi

domingo, febrero 26, 2006

David Irving, la libertad de expresión y el Holocausto

David Irving fue condenado a tres años de prisión por negar el Holocausto, sucedió en Austria, donde negarlo es un delito sancionado por la ley.

La mejor opinión sobre David Irving sería el silencio, pues bajo cualquier punto de vista es sencilla y llanamente un imbécil. Utiliza fuentes tendenciosas, evita las que lo contradicen y, en definitiva, no hace historia en el pleno sentido de la palabra sino historia ficción. Si David Irving dijera que La Tierra es plana o que La Luna es de queso, oraciones con el mismo valor de verdad que El Holocausto no existió, moveríamos la cabeza mientras en nuestro rostro aparece una sonrisa. Tonto. Quizá, más de uno, como la gente de mi pueblo, levantaría los ojos al cielo y diría: Ah!, que pendejo. Pero nadie lo metería a la carcel por decir que La Tierra es plana, se le argumentaría y, sobre todo, se le ofrecerían pruebas. No es una cuestión de opinión o fe.

Las oraciones, o los enunciados falsos, se rebaten por medio de argumentos llenos de hechos probados.

Redactar una ley donde se impone pena de cárcel a quien niega un hecho es punto menos que extraño. Encarcelarlo por publicar un libro idiota, es preocupante. Ahora, cierto historiador chino intenta demostrar que los chinos llegaron a estas tierras americanas antes que Colón, por medios harto sospechosos y con datos, digamos, interpretados con demasiada generosidad para su parte, pero nadie cree ni siquiera necesario encarcelarlo, allá él por decir tonterías.

Hay quienes creen que los mayas eran extraterrestres, o que en otra vida fueron un marrano, y no falta quien dice ser invencible, pero si serios, se les refuta, si enfermos, se les ayuda, si charlatanes, se les desenmascara.

Gravísimo que David Irving sea, desde cualquier punto de vista, un preso de conciencia. Gravísimo porque le hace un flaco favor a la democracia y a los derechos humanos. Nadie debe ir a la cárcel por sus opiniones, parece que ese derecho fundamental, cada día se nos olvida más.

Desde luego que los neonazis y sus revisionismos son preocupantes y hay que combatirlos, pero por medio de la razón, aunque suene tan démodé. Todas las discriminaciones y todos los abusos hacia minorías deben combatirse de muchas maneras, pero en las prácticas sociales. La legislación obliga a no discriminar, precisamente a quienes tienen la opinión de que cierta minoría o quienes tienen ciertas preferencias no merecen realizar tales o cuales actividades o labores, pues quienes no tienen esas opiniones, prejuicios, no precisan que la ley los obligue. Pero reciben pena por discriminar, es decir, por realizar una acción, no por sostener tal o cual opinión.

Las sociedades abiertas, democráticas, deben garantizar la libertad de opinión y circulación de las ideas de todos, no sólo de aquello con lo cual estemos de acuerdo. Debemos defender la libertad de hacer caricaturas sobre Mahoma, es decir, de expresar y sostener una opinión, como deberíamos defender la libertad de opinar que el Holocausto no existió. Ese es el precio. Y debemos rebatir a quienes sostienen opiniones tendencionas, o peregrinas, o agresivas.

En occidente es el Holocausto, en oriente Mahoma, en los dos hemisferios se les juzga y encarcela. ¿Cuál es la diferencia?

No he leído ninguna opinión de ningún editor occidental, vamos, ni siquiera del editor estadounidense sobre el caso de David Irving. Grave que esté en la cárcel. Desde luego que es legal, como legales son las fatuas. El problema en este caso no es la legalidad, el problema es su condena y encarcelamiento por tener una opinión.

A veces me parece que perdemos la brújula gravemente...

Para ser del todo claro, las opiniones de David Irving son ridículas, como ridícula es también la pretensión de que Mahoma es terrorista, pero eso no significa que no pueda alguien tener esas opiniones. Cuando los periódicos ponen como cabeza: Las caricaturas desatan una ola de violencia, están dándo la razón a los violentos, quienes desatan la ola de violencia no son las caricaturas, son quienes se indignan por las caricaturas...

En México el escritor Witz enfrenta un juicio por publicar un poema pésimo donde imagina a la patria entre mierda. Y esa imaginación ha sido catalogada, con el aval de la suprema corte, como injuria a la bandera.

Y casi todos los comentarios que escucho sobre el tema dicen, primero, que Witz es pésimo poeta, y segundo, que no es un ataque a la libertad de expresión. Que es pésimo, todo parece indicarlo, y de cierto el poema motivo del litigio es punto menos que horrendo, pero la libertad de expresión debe ser universal. Que se lo merece, no podemos estar de acuerdo bajo ninguna circunstancia.

Son tan ridículas las pretenciones de purezas y caminamos tan rápido hacia el autoritarismo en el mundo que a veces, en verdad, a veces siento que el futuro cada día se pone más obscuro...

sábado, febrero 25, 2006

Grafófagos

Los méritos de los editores, publishers, quizá sólo sean equiparables a los del mesero atento que lleva el manjar exquisito. Lo importante son los autores, todos los demás, editor, traductor, editor de mesa, corrrector, lector de pruebas, impresor, y etcéteras varios, parásitos de él. Claro, después los lectores... Pero hay que matizar, lo importante, incluso por encima de los autores, es la obra, el objetivo fundamental de la edición es publicar obras para sus lectores, para que esas obras logren encontrar en el espacio y el tiempo sus lectores y engendren lo que deban engendrar... Ni siquiera, pienso hoy, los autores son tan importantes, importantes en cuanto a vehículos, quizá, como medio para la obra. Así es, los editores somos quienes ponemos los manjares a disposición de los lectores, los comensales, los grafófagos, y en ese gesto radica nuestra grandeza y nuestra miseria. Porque hay épocas cuando editar ciertas obras no gusta a quienes tienen el poder, otras donde la sociedad casi toda está en desacuerdo y unas cuántas otras cuando es casi un acto de santidad llevar ciertos manjares a lugares donde muy pocos están en condiciones o en libertad de paladearlos.
Pero en la sociedad abierta, o más o menos abierta, editar no tiene ese aire de gloria y riesgo, y debemos intentar desarrollar nuevos gustos y llevar las conversaciones a ciertas obras o rescatar otras del olvido.Cuánto más abierta la sociedad, menos uniformidad debiera haber.
Y, claro, vivimos una época donde la repetición manda y el consumo reina, por lo cual se busca volver repetible, mensurable y dosificable la producción y reproducción de las obras, por mor de las ganancias. Pero no logran, como en mucho otras áreas, acabar con los pequeños. En la comida han intentado, pero perviven los buenos restaurantes pequeños. En la venta al menudeo lo han logrado con creces, los grandes almacenes han logrado quebrar a muchísimas tienditas y lo seguirán haciendo. En ropa, en calzado, en decoración, en fármacos, en muchos y variados menesteres han logrado crear un modo y una manera en que la utilidad aumenta y la diversidad dismunuye. No así en la gastronimía, no así en la edición. En el palcer y la fantasía mucho han logrado, y mucho más lograran. Claro, bien dice Hans Magnus Enzensberger, la industria editorial es la única en donde un filete mignon cuesta lo mismo que una hamburguesa. Hay que buscar caminos para llevar las obras a sus lectores, pero no como la parte fundamental, no como si la edición debiera sobrevivir pese a la extinción de las obras, todo lo contrario... Y debemos encontrar manera de llevar las obras a los lectores. Nuevas maneras, en las cuales, incluso, parezca que no existimos, maneras transparentes...

jueves, febrero 23, 2006

La toma de la Pastilla, de nuevo

Me sigo riendo, que la revolución francesa haya iniciado con la toma de la Pastilla me parece muy, pero muy divertido...

Editores...

¿Alguien recuerda el nombre del editor de Cervantes? ¿Del editor de Shakespeare? ¿De los editores de Sor Juana Inés de la Cruz, de Quevedo, de Juan Boscán? ¿Quién editó por vez primera a Efrén Rebolledo, a Octavio Paz, a Carlos Pellicer? ¿Quién apostó por Juan José Arreola, por José Saramago, por Fernando Pessoa? ¿A San Juan de la Cruz? ¿Quién editó por vez primera a Borges?

Lo que no debemos nunca olvidar es cuán poco pesa quién los haya editado, lo clave es su obra. En la edición, lo fundamental es la obra, incluso por encima del propio autor, pero eso no significa nada importante, como tampoco dónde compramos un libro para evaluar su calidad.

Lo grave es cuando no hay suficientes editores ni suficientes librerías. Grave para la cultura, desde luego.

Seamos honesto, dentro de 200 años no se recordará a ningún editor actual, como no recordamos ahora a ninguno de hace 200 años, y se recordarán a muy pocos, pero realmente a muy pocos autores. Las obras fundamentales son unas cuantas cada siglo y, al parecer, hay siglos hueros. Hace falta recordarlo ahora que tantos autores se sienten fundamentales y hay editores que creen estar escribiendo una novela con su catálogo...

miércoles, febrero 22, 2006

Llégame al precio

Tengo una mejor oferta para publicar, me dice hace unas horas un autor. Llégame al precio, me quiere decir. Y he pensado algunas horas sobre el asunto. ¿Todo debemos valorarlo en términos monetarios? No me preocupa que algunos autores se vayan a otro lado por dinero, muy su derecho. Me preocupa que todo sea asunto de dinero. Cuando el tiempo fue propicio para la edición de Trópico de Cáncer en Estados Unidos, James Laughlin pensó, y así se lo hizo saber al propio Miller, en que lo mejor para él era publicar en otro lado el libro, no en New Directions, pues por todo el escándalo podían ofrecerle mejores condiciones y, sobre todo, un adelanto más jugoso. Si ese fuera el caso, yo mismo le aconsejaría al autor irse a la otra editorial, pero no es el caso. Y recuerdo hace más de un año cuando Herralde vino a México con ánimo de comprar y todos, autores y autoras, estaban más que dispuestos a ser comprados. Dice Federico Campbell en su blog, refiriéndose a lo sucedido en la pasada feria de Guadalajara: ...se volvió a constatar que el escritor mexicano —y en general el latinoamericano— sigue esperando, necesitando y buscando la bendición de Europa: la aprobación editorial de la madre España para completarse como escritor. La legitimación literaria se consigue ahora en Barcelona, como antes en París. Por eso mientras el escritor de este lado no publica en España siente que no es.

El santo papa

Según dice la traducción del papa de la Ilíada, leo en una traducción que me acaban de entregar. La traducción del papa... Caigo en la cuenta, Pope‘s translation...

Santa madre de las apariciones misteriosas...

martes, febrero 21, 2006

El arte tampoco te salvará

El número de diciembre de 2005 de Vanity Fair, al cual llegué por medio de Casa del Ionesco, publica una excelente entrevista a Woody Allen. Extraordinaria por pesimista y dura. Tiene ya setenta años y, dice, tenerlos no es nada bueno, sólo queda claro el deterioro y la marcha hacia la muerte, cada día menos hábil y cada día más consciente de lo mucho que no pudiste hacer en la vida y de lo poco o nada que te queda. Y de nada sirve, para esos momentos, el arte. El arte, nos dice, tampoco te salvará.

Cuán perverso el mito de la caída, cuán permeable y difícil de extirpar, como cualquier cáncer...

Y... ¿qué es al final de cuentas un libro?

Borges, siempre citable, declara al libro, además de instrumento espiritual, extensión de la memoria. Pero en ese sentido estricto, en ese sentido popperiano del mundo 3, como con simplismo lo llamó, parecen ya no estar solos, tanto el libro como Borges.

Me pasé el día pensando en algunas notas distintivas del libro, y no he llegado a ninguna conclusión, sino a muchas dudas e, incluso, alguna que otra angustia, pero al menos puedo anotar lo siguiente:

1. Ventana al conocimiento. Es decir, en cuanto extensión de la memoria, nos permite tener a la mano la mayor parte del conocimiento producido por la humanidad. Claro, en este caso comienza a asomar la nariz la computadora en contraposición al mundo impreso.

2. Medio de entretenimiento. Cada vez pierde más ese carácter, pues existen desde la televisión y el cine hasta los videojuegos y la pornografía, que para todos los gustos hay. No es momento de hacer confesiones, pero en algún momento de mi vida traductora terminé haciendo pruebas para Barbara Carland, la editorial, desde luego, y me encantaba el asunto muy kitch de las series de amor: médicos y enfermeras, pilotos y azafatas, etc., pues vendían, como en el cine, fantasías generales. Prometo no contarles mi vida, pero también hice pruebas para escribir guiones para Y el chofer y sus algo que no me acuerdo, pero otro título de la serie era El maestro y sus chalanas, digamos, versiones nacionales de esas fantasías. Luego, medio de entretenimiento por medio de las fantasías, cuya mayor proporción corresponde al cine y la televisión.

3. Alimento espiritual, no se me ocurre otro nombre, desde la Biblia hasta el New age, pasando por el budismo, la aromaterapia, y muchos etcéteras de distintos niveles y rigores, como en todas las categorías.

4. Instrumento de placer. Y aquí es donde me gustó alojarme, me dedico a los libros, como editor, como lector y como coleccionista, no acaparador, por el placer que me deparan. Claro, son una ventana al conocimiento, pero cada día prefiero Internet para obtenerlo, son medio de entretenimiento, pero prefiero el cine, y son alimento espiritual, desde luego, pero muy poco en mi caso. Ante todo, instrumento de placer. Y ahí, me parece, radica el problema de la decadencia, si queremos decirlo grandielocuentemente, de la letra impresa. Hemos dejado de obtener, socialmente, placer de la letra impresa, o de la letra en general, de la palabra, pues, y cada día nos interesa más, o estamos más condenados, a obtener placer visual, momentáneo y transitorio. La palabra requiere paciencia y tranquilidad.

¿Y si los nacidos a fines del siglo XX son la última generación de la letra impresa?

lunes, febrero 20, 2006

Automágicamente

Y el señor Blogger no canta mal las rancheras erráticas:

Todos los vínculos utilizarán automágicamente el código...

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