martes, diciembre 09, 2008

La corriente altera :)

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Hola, Alfredo. Afirmas: "La erratas se han vuelto tolerables por la sola razón de que no significan pérdidas". Eso depende de quién lo diga. He cuidado ediciones y cuando llega el libro a mis manos, me asola un temblor que no es de emoción, sino de miedo ante la posibilidad de que las erratas aparezcan con el mismo ímpetu que el acné lo hacía en mi, ayer, juvenil rostro el día que tenía una cita con la dueña de mis suspiros. Recuerdo que Octavio Paz le señala a Orfila, en una carta, que ha encontrado más de 80 erratas en la primera edición de Corriente alterna. Esa cifra vaya que rebasó al decoro.


Es verdad, por eso hablaba de los contadores. La errates perdieron su valor, son meros asuntos de producción. Cuando Orfila iniciaba, a los muy juveniles 75 años, siglo xxi, por las razones de todos conocidas, la editorial publicaba erratas, sobre todo erratas. Quizá al inicio pasa. Cierta vez hice una fe de erratas que, quienes hacían la tipografía, bautizaron más bien como religión...

El asunto es el valor. Si valoras lo dicho por los libros, las erratas son horrendas, una falta mayor, el peor de los mundos posibles. Si valoras la venta de los libros, las erratas no tienen la menor importancia, como podemos comprobar con casi cualquier libro en la actualidad.

Eliminar las erratas cuesta dinero, así de sencillo. Si valoras lo que dice el libro, intentas que no tenga muchas, aunque siempre se van errores y problemas. Si te importa que salga rápido, no inviertes tanto en ese proceso. Recuerdo un libro, en quinta lectura, donde se citaba a Lope de Vega y a Cervantes y nadie había verificado esas citas, pues el libro había sido escrito en inglés. Al verificar, descubrí lo que temía: las citas se habían traducido de la traducción al inglés. De haberse publicado así, ¿sería una errata? En el mismo libro, a todos se nos pasó la esposa de Baker, en vez de la esposa del panadero.

Veamos los periódicos, cada día tienen más erratas. Y los blogs, ni se diga, porque falta el filtro de varias lecturas con ojos de otra u otras personas distintas de quien redacta. ¿Dejamos de leer un blog por sus erratas? Creo que no.

Hace unos años me invitaron a participar en una mesa para discurrir sobre la pregunta: ¿Para qué editar poesía?, podría hacerse una, si acaso, sobre: ¿para qué sirven las erratas?

De cierto, hay libros muy mal editados. No conozco editorial que no tenga problemas graves con algunos libros. Y no hablemos de tipografía y diseño. Hay delitos claros en ese asunto. Con todo, decía la anónima galerada, pese a las erratas, pese al diseño, pese a muchas cosas, excepto por el contenido mismo, leemos los libros. Algo debe enseñarnos ese hecho.

Saludos y parabienes

1 comentario:

desequilibros dijo...

He editado, compuesto, maquetado, corregido, impreso... muchos libros. (Y sigo en ello)

Pese al esfuerzo empleado, siempre aparecía alguna errata inesperada. Como dice la ley de Murphy, la errata más grande sólo se detecta sobre el impreso.

Un consultor en temas de calidad tenía una frese excelente para afrontar misiones imposibles: "hay que aprender a convivir con la miseria".

En mi opinión, no nos queda más remedio que convivir con la miseria de las erratas. Por las razones que expones en tu post.

Saludos

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