Diario dispongo de algunas horas ganadas al tiempo. Muy simple, llego caminando a donde trabajo con pocos pasos y en pocos minutos. Serán diez calles las que separan mi casa de la oficina. Traducido en tiempo, me regalo de este modo unas tres horas diarias y esas tres horas diarias, bien mirado, dan hasta para ponerse a estudiar chino. ¿Cómo logramos complicar tanto el mundo? No lo sé. Pero a veces me confundo. Llevo una vida pueblerina, por decirlo así, pues habito en la misma colonia que cuando niño y mi oficina de hecho está en la misma calle en la cual jugó mi infancia. Conozco a muchas personas desde que tengo uso de razón y he visto los buenos y malos cambios de estos lares. Y recuerdo detalles intrascendentes, que parecen de hace mucho tiempo...
La prisa, nos domina la prisa, y por eso vivimos lejos, para desear llegar rápido. Y, desde luego, uno de las reacciones secundarias, como dicen los médicos, es la nostalgia prematura, todo sucede tan rápido, que rápido nos da por desear lo ido...
Sobre el arte de editar e incurrir dichoso en las erratas, entre otros menesteres de los libros, su gozo, su hechura y algunos ensayos sobre variopintos temas.
jueves, abril 13, 2006
martes, abril 11, 2006
Estadísticas libreras
Hay una librería en México, nos dicen ahora que se discute la Ley de fomento a la lectura y al libro, atorada en la Cámara de diputados y puesta bajo sospecha por la Comisión de competencia económica, una librería, decía, por cada 250 000 habitantes. Es decir, hay 400 librería en el país. El director general de la Sociedad de escritores de México dice, por el contrario, que sólo hay 300 librerías. Insisto, si son tan pocos ¿por qué es tan difícil contarlas?
Hace años Gabriel Zaid, siempre tan lúcido, proponía una salida simple: registrar todas las que aparecen en todos los directorios teléfonicos comerciales de las ciudades del país. Y adelantar la depuración.
Prometo hacerlo, comenzaré por el directorio de la ciudad de México, donde todos dicen que, al menos, están la mitad. Y si son tan pocas, seguro podré incluso ir a visitarlas todas y cada una de ellas. Seguro nos llevaremos muchas sorpresas...
Hace años Gabriel Zaid, siempre tan lúcido, proponía una salida simple: registrar todas las que aparecen en todos los directorios teléfonicos comerciales de las ciudades del país. Y adelantar la depuración.
Prometo hacerlo, comenzaré por el directorio de la ciudad de México, donde todos dicen que, al menos, están la mitad. Y si son tan pocas, seguro podré incluso ir a visitarlas todas y cada una de ellas. Seguro nos llevaremos muchas sorpresas...
lunes, abril 10, 2006
Economía ficción y estadística deseante
Siempre he deseado fundar dos disciplinas por demás interesantes: la economía ficción y la estadística deseante.
La primera, propia del razonamiento económico que no toma en cuenta la realidad. Digamos, no es rentable hacer tirajes pequeños. Muchos editores creen a pie juntillas que necesitan imprimir un número x de ejemplares para volver rentable una edición. Si llamamos v al número de ejemplares vendidos, lo que vuelve 100% rentable una edición es que x = v. Así de sencillo. Lo demás es economía ficción. v - x es el número de ejemplares que permanecerán en bodega. Con la edición sobre pedido [bajo demanda, les dicen otros], ningún libro debe salir de mercado y se puede disponer de un año como tiempo recomendable para desplazar el 100% de la primera edición, pero de acuerdo a un estimado correcto.
La segunda, son las estadísticas falsas hechas para expresar cómo deseamos que se comporten las personas. Hace poco decía una persona en una película: En el transcurso de la hora feliz se suicidan el doble de personas que en cualquiero otra hora del día. ¿Eso es cierto?, le preguntan. Debería serlo, responde. Cuando escucho o leo que en México se lee medio libro al año, o que en Barcelona hay más librerías que en todo el país no puedo dejar de pensar en la estadística deseante. Contra todo sentido común, no existe en México ningún censo de librerías, ni siquiera la asociación nacional de libreros lo ha hecho, mucho menos la cámara de la industria editorial.
Hace poco conversaba con un editor con veinticinco años en el mercado y le decía que hay libros de poesía cuyo tiraje debiera bajarlo a 100 ejemplares. No es rentable, me dijo, aun cuando tiene desde hace muchos años ediciones casi completas en su bodega. Al señalárselo me dijo, la bodega no me cuesta. ¿Alguien te paga por almacenar tus libros? Lo paga su otra empresa, pero no logra ver que subsidia todo el asunto sin ningún objetivo, sólo el de tener los libros guardados.
Así, dada la economía deseante y la estadística ficción sobran mucho libros y cada día se edita más con la esperanza de disminuir las pérdidas, cuando todo indica que la demanda baja y, si no interpreto mal la realidad, al bajar la demanda habrá menos ejemplares comprados, así de sencillo.
Todos vemos que en México los libros muy baratos se desplazan bien y los libros muy caros se venden muy poco. ¿Qué hacemos los editores? Subimos los precios. Quizá hay que inventar otra nueva disciplina, la administración kamikaze...
La primera, propia del razonamiento económico que no toma en cuenta la realidad. Digamos, no es rentable hacer tirajes pequeños. Muchos editores creen a pie juntillas que necesitan imprimir un número x de ejemplares para volver rentable una edición. Si llamamos v al número de ejemplares vendidos, lo que vuelve 100% rentable una edición es que x = v. Así de sencillo. Lo demás es economía ficción. v - x es el número de ejemplares que permanecerán en bodega. Con la edición sobre pedido [bajo demanda, les dicen otros], ningún libro debe salir de mercado y se puede disponer de un año como tiempo recomendable para desplazar el 100% de la primera edición, pero de acuerdo a un estimado correcto.
La segunda, son las estadísticas falsas hechas para expresar cómo deseamos que se comporten las personas. Hace poco decía una persona en una película: En el transcurso de la hora feliz se suicidan el doble de personas que en cualquiero otra hora del día. ¿Eso es cierto?, le preguntan. Debería serlo, responde. Cuando escucho o leo que en México se lee medio libro al año, o que en Barcelona hay más librerías que en todo el país no puedo dejar de pensar en la estadística deseante. Contra todo sentido común, no existe en México ningún censo de librerías, ni siquiera la asociación nacional de libreros lo ha hecho, mucho menos la cámara de la industria editorial.
Hace poco conversaba con un editor con veinticinco años en el mercado y le decía que hay libros de poesía cuyo tiraje debiera bajarlo a 100 ejemplares. No es rentable, me dijo, aun cuando tiene desde hace muchos años ediciones casi completas en su bodega. Al señalárselo me dijo, la bodega no me cuesta. ¿Alguien te paga por almacenar tus libros? Lo paga su otra empresa, pero no logra ver que subsidia todo el asunto sin ningún objetivo, sólo el de tener los libros guardados.
Así, dada la economía deseante y la estadística ficción sobran mucho libros y cada día se edita más con la esperanza de disminuir las pérdidas, cuando todo indica que la demanda baja y, si no interpreto mal la realidad, al bajar la demanda habrá menos ejemplares comprados, así de sencillo.
Todos vemos que en México los libros muy baratos se desplazan bien y los libros muy caros se venden muy poco. ¿Qué hacemos los editores? Subimos los precios. Quizá hay que inventar otra nueva disciplina, la administración kamikaze...
domingo, abril 09, 2006
Tanto leyó el analfabeta...
Página 47 de La sombra del viento:
... a quien de tanto leer se le habían podrido los sesos, como a Sancho Panza.
De ver letras, quizá, pues de leer, no sabía...
... a quien de tanto leer se le habían podrido los sesos, como a Sancho Panza.
De ver letras, quizá, pues de leer, no sabía...
sábado, abril 08, 2006
Violencia corporal
Moira Gatens ataca en su libro Cuerpos imaginarios la distinción entre sexo y género, y lo hace porque, nos dice, la distinción da por sentado aquello que ataca. Si distinguimos entre sexo y género debemos aceptar, de entrada, la distinción cartesiana entre mente y cuerpo, argumenta, como dos reinos separados y distintos, cuya relación se torna entonces difícil y compleja y cuyas interacciones casi nadie puede explicar. Además, hemos de aceptar la pureza prístina del sexo, es decir, del cuerpo, anterior a su adoctrinamiento como género. Vamos, que la tabula rasa empirista, el cuerpo moldeable, digamos, es la única posibilidad para la cultura. Así, pues, quien acepta la distinción debe aceptar, primero, que existe un reino natural neutro, el cuerpo, cuyo adoctrinamiento es social y cuya interacción con ese reino es punto menos que inexplicable. De ahí, es fácil aceptar un idílico paraíso donde mora la buena salvaja, por decirlo así.
Mejor, mucho mejor, estar con Spinoza y hablar de cuerpo pensante o de mente corpórea. Es decir, sexo y género o son dos expresiones de lo mismo o no tiene sentido la distinción, como no la tiene, en cuanto a distinción ontológica, la separación entre mente y cuerpo.
Pensaba el otro día en el asunto a partir de la expresión violencia de género. Es equívoca, claro. Sería mejor hablar de violencia sexual. Mejor, de violencia corporal, y con ella la discriminación corporal, con lo que lograríamos tener claro, primero, que la violencia y la discriminación se dan por motivo de cómo se es. Así, tanto la violencia dirigida a mujeres, como a niños, como a deformes, parapléjicos, antiestéticos, incompletos, y tantos etcéteras. Y creemos que es sólo una forma de hablar. Nada más falso. Una de las primeras denuncias ante la comisión mexicana en contra de la discriminación fue la de una mujer a quien le falta un brazo y a quien, por ese motivo, le pidieron se retirara de un restaurante pues incomodaba a los demás comensales. ¿Violencia de género... tonto, como decía alguien hace poco?
Mejor, mucho mejor, estar con Spinoza y hablar de cuerpo pensante o de mente corpórea. Es decir, sexo y género o son dos expresiones de lo mismo o no tiene sentido la distinción, como no la tiene, en cuanto a distinción ontológica, la separación entre mente y cuerpo.
Pensaba el otro día en el asunto a partir de la expresión violencia de género. Es equívoca, claro. Sería mejor hablar de violencia sexual. Mejor, de violencia corporal, y con ella la discriminación corporal, con lo que lograríamos tener claro, primero, que la violencia y la discriminación se dan por motivo de cómo se es. Así, tanto la violencia dirigida a mujeres, como a niños, como a deformes, parapléjicos, antiestéticos, incompletos, y tantos etcéteras. Y creemos que es sólo una forma de hablar. Nada más falso. Una de las primeras denuncias ante la comisión mexicana en contra de la discriminación fue la de una mujer a quien le falta un brazo y a quien, por ese motivo, le pidieron se retirara de un restaurante pues incomodaba a los demás comensales. ¿Violencia de género... tonto, como decía alguien hace poco?
viernes, abril 07, 2006
Perros olvidadizos
Una joya encontrada entre los subtítulos de una película:
Tradujeron como perros olvidadizos la expresión forgotten dogs.
¡Yo quiero un perro olvidadizo!
Tradujeron como perros olvidadizos la expresión forgotten dogs.
¡Yo quiero un perro olvidadizo!
jueves, abril 06, 2006
Decálogo, con variaciones
1. El error es anterior a la fe de erratas.
2. La legibilidad del libro debe ser inversamente proporcional a la longitud de la fe de erratas.
3. Lo que pueda el lector, déjaselo a él. [Ley de Wittgenstein]
4. Si las erratas son insoportables, destruye la edición e imprime una nueva.
5. Recuerda siempre que la buena prosa y la buena cadencia de las ideas aumenta el producto interno bruto de un país, al evitarle a quienes leen desperdiciar el tiempo en desciframientos. [Ley de Zaid] Si de un vistazo a vuela pájaro no se entiende la fe de erratas, redáctala de nuevo.
6. Si no es un error, no lo consignes.
7. Recuerda siempre que la mayoría de las erratas son difíciles de localizar, da señales específicas, es decir, incluye página, número de párrafo y número de línea.
8. Las idioteces que diga el autor no son erratas, son idioteces. Si el autor es muy malo o dice puras incoherencias, no lo publiques, todos te lo agradecerán. Si no sabes distinguir una idiotez de una errata, no edites, tú mismo te lo agradecerás.
9. La mejor fe de erratas es la del libro ajeno.
10. Reflexiona: ¿Por qué los directorios telefónicos nunca, nunca, han incluido fe de erratas?
2. La legibilidad del libro debe ser inversamente proporcional a la longitud de la fe de erratas.
3. Lo que pueda el lector, déjaselo a él. [Ley de Wittgenstein]
4. Si las erratas son insoportables, destruye la edición e imprime una nueva.
5. Recuerda siempre que la buena prosa y la buena cadencia de las ideas aumenta el producto interno bruto de un país, al evitarle a quienes leen desperdiciar el tiempo en desciframientos. [Ley de Zaid] Si de un vistazo a vuela pájaro no se entiende la fe de erratas, redáctala de nuevo.
6. Si no es un error, no lo consignes.
7. Recuerda siempre que la mayoría de las erratas son difíciles de localizar, da señales específicas, es decir, incluye página, número de párrafo y número de línea.
8. Las idioteces que diga el autor no son erratas, son idioteces. Si el autor es muy malo o dice puras incoherencias, no lo publiques, todos te lo agradecerán. Si no sabes distinguir una idiotez de una errata, no edites, tú mismo te lo agradecerás.
9. La mejor fe de erratas es la del libro ajeno.
10. Reflexiona: ¿Por qué los directorios telefónicos nunca, nunca, han incluido fe de erratas?
miércoles, abril 05, 2006
Los huevos de Pérez Reverte
Arturo Pérez Reverte, quien ocupa la silla dejada vacante por don Manuel Álvar, en la Academia Española de la Lengua, se lanza contra la idea de la violencia de género en el lenguaje, con argumentos tan intensos como: la estupidez aliada con la ignorancia tienen huevos para todo, y valga la metáfora machista, y otras sesudas consdieraciones. Pero ya Carmen Castro en Libro de notas hace algunas relexiones. Me importan las idioteces dichas por Pérez Reverte. Sandeces, no erratas, pero disculparán.
Primera: La lengua española, desde Homero, Séneca o Ben Cuzmán hasta Cela y Delibes, pasando por Berceo, Cervantes, Quevedo o Valle Inclán, no es algo que se improvise o se cambie en cuatro años...
Sorprende que Homero usara el español tan sin saberlo y que Séneca lo hiciera de etimológica manera, imagino. Que la lengua española nació antes que España y antes incluso de que existiera. Vaya filología.
Segunda: La RAE, concertada con otras veintiuna academias hermanas, es una institución independiente, nobilísima y respetada en todo el mundo: gestiona y mantiene viva, eficaz y común, una lengua extraordinaria, culta, hablada por cuatrocientos millones de personas.
La academia no mantiene viva más que su propia existencia burocrática, somos todos los hablantes, todos esos cuatrocientos millones, quienes mantenemos ahora viva la lengua. La Academia sistematiza, no gestiona, y consigna, registra, nada más. El uso define el significado. Lástima que no lo haya entendido Pérez Reverte.
Y último, lástima que entre las glorias de la Academia, incluso durante el franquismo, como dice Pérez Reverte, no se cuente el ingreso de María Moliner y sí, de las infamias, la pérdida de sus fichas, donadas a esa academia tan poco machista según el real académico Pérez Reverte.
Quienes hablamos español encontraremos la solución, como ha sucedido a la largo de los poco más de mil años de su existencia, sobre el masculino y la colectividad.
Algo queda claro. Sigue vacante la silla de don Manuel Alvar.
Primera: La lengua española, desde Homero, Séneca o Ben Cuzmán hasta Cela y Delibes, pasando por Berceo, Cervantes, Quevedo o Valle Inclán, no es algo que se improvise o se cambie en cuatro años...
Sorprende que Homero usara el español tan sin saberlo y que Séneca lo hiciera de etimológica manera, imagino. Que la lengua española nació antes que España y antes incluso de que existiera. Vaya filología.
Segunda: La RAE, concertada con otras veintiuna academias hermanas, es una institución independiente, nobilísima y respetada en todo el mundo: gestiona y mantiene viva, eficaz y común, una lengua extraordinaria, culta, hablada por cuatrocientos millones de personas.
La academia no mantiene viva más que su propia existencia burocrática, somos todos los hablantes, todos esos cuatrocientos millones, quienes mantenemos ahora viva la lengua. La Academia sistematiza, no gestiona, y consigna, registra, nada más. El uso define el significado. Lástima que no lo haya entendido Pérez Reverte.
Y último, lástima que entre las glorias de la Academia, incluso durante el franquismo, como dice Pérez Reverte, no se cuente el ingreso de María Moliner y sí, de las infamias, la pérdida de sus fichas, donadas a esa academia tan poco machista según el real académico Pérez Reverte.
Quienes hablamos español encontraremos la solución, como ha sucedido a la largo de los poco más de mil años de su existencia, sobre el masculino y la colectividad.
Algo queda claro. Sigue vacante la silla de don Manuel Alvar.
martes, abril 04, 2006
Penguin
Carta desde México en Libro de notas
Con alegría inicio colaboración en Libro de notas, ahora con una Carta desde México y a partir del miércoles español, martes mexicano, con una sección llamada Asombros y paralajes. Desde aquí agradezco a Roger Colom la invitación.
lunes, abril 03, 2006
Décalogo para redactar una fe de erratas [2, 3, 4 y 5 de 10]
Contra casi todos los supuestos, redactar una fe de erratas debe volver más legible el libro al cual se añade. Digamos, como principio:
2. La legibilidad del libro debe aumentar con la fe de erratas, no disminuir. Es decir, la legibilidad del libro debe ser inversamente proporcional a la longitud de la fe de erratas.
No es cuestión, como muchos editores y escritores piensan, de mostrar que se dieron cuenta de los errores, pues de haberse dado cuenta, no existirían, ni demostrar que son inteligentes, pues de serlo, lo son a destiempo. La legibilidad es el objetivo de la edición. Si un par de páginas salen en orden inverso, por algún azar malévolo, no es un error grave, basta señalarlo.
Viene el siguiente principio, wittgensteniano a más no poder:
3. Lo que pueda el lector, déjaselo a él.
Cuántos autores y editores tratan a sus lectores como débiles mentales o como asnos.
4. Si las erratas son insoportables, destruye la edición e imprime una nueva.
Claro, insoportables para la lectura, no para el ego del escritor, o del editor, o del redactor.
5. Recuerda siempre que la buena prosa y la buena cadencia de las ideas aumenta el producto interno bruto de un país, al evitarles a quienes leen desperdiciar el tiempo en desciframientos. Si de un vistazo a vuela pájaro no se entiende la fe de erratas, es mala.
Luego sigo...
2. La legibilidad del libro debe aumentar con la fe de erratas, no disminuir. Es decir, la legibilidad del libro debe ser inversamente proporcional a la longitud de la fe de erratas.
No es cuestión, como muchos editores y escritores piensan, de mostrar que se dieron cuenta de los errores, pues de haberse dado cuenta, no existirían, ni demostrar que son inteligentes, pues de serlo, lo son a destiempo. La legibilidad es el objetivo de la edición. Si un par de páginas salen en orden inverso, por algún azar malévolo, no es un error grave, basta señalarlo.
Viene el siguiente principio, wittgensteniano a más no poder:
3. Lo que pueda el lector, déjaselo a él.
Cuántos autores y editores tratan a sus lectores como débiles mentales o como asnos.
4. Si las erratas son insoportables, destruye la edición e imprime una nueva.
Claro, insoportables para la lectura, no para el ego del escritor, o del editor, o del redactor.
5. Recuerda siempre que la buena prosa y la buena cadencia de las ideas aumenta el producto interno bruto de un país, al evitarles a quienes leen desperdiciar el tiempo en desciframientos. Si de un vistazo a vuela pájaro no se entiende la fe de erratas, es mala.
Luego sigo...
sábado, abril 01, 2006
Margarida Rebelo Pinto tenta impedir crítica. Livro de João Pedro George analisa criticamente obra da escritora
Margarida Rebelo Pinto, escritora portuguesa de éxito y relumbrón, quien, por cierto, ha convertido en marca comercial su nombre para efectos de escritura, ha presentado demanda en contra del libro de João Pedro George: Couves & Alforrecas: Os Segredos da Escrita de Margarida Rebelo Pinto, [Coles y medusas, los secretos de la escritura de Margarida Rebelo Pinto], libro donde muestra su manía por repetirse y su, digamos, levedad al escribir. Claro, tanto la autora como la editorial señalan que no pretenden, en modo alguno, atacar la libertad de expresión ni, mucho menos, la libertad crítica, pero que el autor tiene fines comerciales al publicar su obra...
¡Ay!
¡Ay!
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