lunes, noviembre 05, 2007

Monopolio y derechos de autor

Los derechos de autor son un monopolio. Quien o quienes detentan el derecho para comercializar la obra, el cual no necesariamente es el autor, pues bien puden ser los herederos o sus agentes, por decir lo menos, autoriza o no la reproducción de la obra. La idea original, del todo buena, era sencilla, que se le pague al autor por la explotación comercial de la obra. Todos, ahora, de acuerdo, aunque pasaron muchos años, mucho años, para que sucediera de ese modo. El problema es que también ha llevado a la prohibición y a la más absoluta censura. Así, prohibiciones para citar la obra de cierto autor en obras críticas incómodas, prohibiciones para reproducir en antologías, censura directa de la obra misma, y muchos etcéteras. El monopolio debiera durar veinticinco años a lo más, es decir, después de muerto el autor, los herederos tendrían el monopolio absoluto para autorizar o no las ediciones de las obras cuya explotación comercial heredaron, para después sólo hacer exigible el pago de la explotación comercial sin tener nunca control sobre quién la edita. Si no se sabe a quién pertenecen los derechos de explotación, podrían depositarse en los institutos de derehos de autor o en las sociedades autorales para su reclamación posterior. Con ello tendríamos una posibilidad real de editar y reproducir lo que quisiésemos, sin menester mayor que pagar. Abriría el mercado y, con ello, las posibilidades de edición. Un justo medio, pues la diversidad no garantiza la calidad, desde luego, pero el monopolio cuantimenos.

1 comentario:

Gonzalo dijo...

Yo lo veo una cuestión llena de paradojas, por mi experiencia personal. No le veo la lógica a que mis nietos ganen dinero con mi trabajo, cuando quizá solo usen los libros para ajustar el desequilibrio de las mesas. Si se trata de compensar la falta de unas condiciones dignas en vida, lo veo absurdo; haría falta la autorización de los gusanos, que seguro no están por la labor. Mi colmo de la paradoja como autor es que (en España) cobro mucho más de CEDRO (la gestora de derechos reprográficos) que de mi libro (los derechos de autor, tal cual).

Cordialmente,

Gonzalo

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