jueves, noviembre 08, 2007

Gestión colectiva y muy abstracta

Gonzalo señala, en comentario sobre la entrada anterior, que cobra más vía derechos reprográficos que por regalías directas. De hecho, creo que es el futuro, y todos ganaríamos. Digamos, como editores podríamos pagar sobre lo realmente vendido, sin menester de grandes adelantos, para obras en el limbo, es decir, esos libros que nadie ha editado en 50 años y que nadie sabe quién tiene los derechos, si acaso alguien los tiene. Todos podrían imprimir copias digitales en bibliotecas, todos podrían encargas libros bajo pedido por medio de internet y todos los autores ganarían. La lucha de los derechos de autor viene dado porque pierden el monopolio, tanto autores, como editores, como empresas. No olvidemos que las películas cobran derechos de autor, y las frases publicitarias, y las camisetas con parafernalia de Walt Disney, y los muñecos de los Simpson, y sólo por medio de ese monopolio pueden controlar los precios. Clásico ejemplo de restricción. El problema es nuestro mundo cada día más exponencial, más diverso y más abundante (y por ello mismo más desigual). La lógica y la estructura de los derechos de autor no la crean los autores, la crean las concesionarias. Por ello hemos llegado en algunos lugares, como México, a extender a 100 años después de muerto el autor la reserva de los derechos autorales. Los derechos de Octavio Paz vencen, por poner un ejemplo, en 90 años. ¿Quién tendrá en 75 la exclusiva de explotar sus obras? María Kodama no vivirá eternamente, ¿dónde estarán en 40 o 50 años esos derechos? Hay libros cuyos adelantos oscilan entre 100 y 200 dólares, curioso, entre editoriales norteamericanas sin agentes literarios. La idea de renovar contratos suena bien, para los autores, pero sobre todo para los agentes, para las editoriales no es tan buena idea, pues cada determinado tiempo la inversión en derechos debe hacerse de nuevo, lo que cierra la posibilidad para los libros de bajo desplazamiento. Todos lo sabemos, el modelo no es bueno, sólo beneficia a unos pocos, los más poderosos en el juego. Y seguro intenrarán ir por 150 años, pues el negocio es muy lucrativo. De hecho, cada día se hace más lucrativo por las nuevas tecnologías.

1 comentario:

Gonzalo dijo...

(Alfredo: en este blog leo mucho más de lo que hablo porque hay mucho de lo que no sé; pero con el paso de los días, me apura no agradecer al menos la continuación del diálogo.)

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